Europa demuestra que el PLA puede reciclarse químicamente a partir de residuos plásticos mixtos

El reciclaje químico de plásticos avanza como una alternativa para recuperar materiales que presentan mayores dificultades para las tecnologías convencionales, especialmente cuando se encuentran en corrientes de residuos mixtos o contaminados.

Una demostración reciente del proyecto europeo ReBioCycle apunta ahora hacia otro desafío: cerrar el ciclo del ácido poliláctico (PLA), uno de los bioplásticos con mayor presencia en aplicaciones de envase, productos de consumo e impresión 3D.

El consorcio, financiado por la Unión Europea y en el que participan organizaciones como TotalEnergies Corbion, TORWASH, AIMPLAS, European Bioplastics y varios socios tecnológicos e industriales, ha demostrado que el PLA puede separarse de corrientes de plásticos mixtos, despolimerizarse químicamente y convertirse nuevamente en material de alta calidad.

El objetivo es avanzar hacia sistemas capaces de mantener los bioplásticos dentro de la economía circular durante más tiempo y facilitar su integración en la infraestructura europea de gestión de residuos.

¿Cómo funciona el reciclaje químico de PLA desarrollado por ReBioCycle?

La demostración forma parte del hub neerlandés de ReBioCycle, donde el consorcio trabaja en el escalamiento de tecnologías de reciclaje químico hasta un nivel de madurez tecnológica cercano a condiciones demostrativas industriales.


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El proceso comienza con la clasificación de los residuos plásticos mixtos para recuperar una corriente suficientemente pura de PLA.

Posteriormente, el material se somete a la tecnología desarrollada por TORWASH, basada en un proceso de hidrólisis que permite romper las cadenas del polímero y recuperar sus componentes químicos.

En el caso del PLA, el proceso permite obtener ácido láctico, la principal materia prima utilizada para fabricar nuevamente ácido poliláctico.

El ácido láctico recuperado puede entonces purificarse y utilizarse nuevamente en la producción de PLA. TotalEnergies Corbion participa en esta etapa mediante la repolimerización del material para obtener PLA reciclado con propiedades comparables a las del polímero virgen.

De esta forma, el proceso busca establecer un verdadero esquema de reciclaje de circuito cerrado para el PLA, en el que el polímero no simplemente se degrada o se transforma en un producto de menor valor, sino que vuelve a convertirse en materia prima para fabricar nuevas aplicaciones.

Aceite de pirólisis

Del laboratorio a un entorno operativo

Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es que las tecnologías de clasificación y reciclaje no se están evaluando exclusivamente bajo condiciones de laboratorio.

ReBioCycle trabaja con hubs demostrativos instalados en entornos operativos reales en Países Bajos, Italia y España, donde se analizan distintas rutas de reciclaje para materiales como PLA, PHA y otros bioplásticos.

En el hub neerlandés, la tecnología química de TORWASH se está llevando hasta TRL 6, nivel que corresponde a la demostración de una tecnología en un entorno relevante.

Esto significa que todavía existe camino por recorrer antes de alcanzar una operación comercial a gran escala, pero los resultados permiten comprobar que la recuperación química de PLA procedente de residuos mixtos puede trasladarse más allá de experimentos realizados exclusivamente en laboratorio.

¿Por qué es importante reciclar PLA?

El PLA es un poliéster termoplástico de origen biobasado que puede producirse a partir de materias primas renovables, principalmente azúcares obtenidos de cultivos como caña de azúcar o maíz.

Sus propiedades han permitido ampliar su utilización en aplicaciones como:

  • envases y empaques
  • vasos y artículos para servicio de alimentos
  • películas
  • fibras y no tejidos
  • impresión 3D
  • bienes de consumo
  • algunas aplicaciones automotrices

Sin embargo, que un plástico sea de origen biológico no significa automáticamente que forme parte de una economía circular. Para aprovechar plenamente sus beneficios ambientales también es necesario desarrollar sistemas eficientes de recolección, clasificación y valorización al final de su vida útil.

Precisamente ahí radica uno de los retos actuales del PLA: sus volúmenes todavía son menores frente a materiales convencionales como PET, PE o PP, por lo que no siempre existen corrientes de residuos suficientemente grandes y separadas para justificar instalaciones dedicadas exclusivamente a su reciclaje.

La posibilidad de recuperar PLA desde corrientes mixtas de residuos podría reducir esta barrera.

ReBioCycle busca crear diferentes rutas de reciclaje para bioplásticos

Cabe destacar que el proyecto ReBioCycle no se limita al reciclaje químico de PLA. La iniciativa desarrolla diferentes tecnologías para recuperar PLA, PHA y materiales bioplásticos compuestos, utilizando rutas de reciclaje mecánico, químico, enzimático y microbiano.

Para ello se han establecido tres hubs principales: el hub de Países Bajos se concentra principalmente en reciclaje químico mediante TORWASH; el hub de Italia trabaja en tecnologías relacionadas con materiales compostables y formulaciones de Mater-Bi; mientras que el hub de España e Irlanda investiga procesos de reciclaje mecánico, enzimático y microbiano.

La intención es determinar qué ruta resulta más adecuada dependiendo del polímero, la calidad del residuo y la aplicación final.

El PPWR aumenta la presión sobre la reciclabilidad de los envases

El desarrollo también llega en un momento especialmente relevante para la industria europea del envase.

El Reglamento de Envases y Residuos de Envases de la Unión Europea (PPWR) comenzó a aplicarse de manera general el 12 de agosto de 2026 y establece nuevas obligaciones destinadas a reducir los residuos de envases y aumentar la circularidad de los materiales.

Entre sus disposiciones se encuentra el objetivo de que todos los envases comercializados en la Unión Europea sean reciclables a partir de 2030, de acuerdo con criterios de diseño para reciclaje que serán definidos mediante legislación secundaria.

El Reglamento también introduce requisitos de contenido reciclado para determinados envases plásticos, objetivos de reutilización y restricciones para algunos formatos de un solo uso.

Para materiales emergentes como los bioplásticos, demostrar que existen rutas técnicamente viables de recuperación podría convertirse en un factor cada vez más importante para garantizar su utilización futura en aplicaciones de packaging.

“Demostrar que el reciclaje de PLA procedente de la recogida de residuos mixtos para obtener nuevo material de PLA de alta calidad es una realidad supone un paso importante para cumplir las ambiciones del PPWR en materia de reciclabilidad de los envases”, señaló Maelenn Ravard, responsable de Regulación y Sostenibilidad de TotalEnergies Corbion.

La especialista destacó también que alcanzar la circularidad requiere conectar diferentes participantes de la cadena de valor, desde la clasificación del residuo hasta la producción del nuevo polímero.


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Una molécula será clave para el reciclaje químico de plásticos

El siguiente reto: escalar el reciclaje de PLA

ReBioCycle pretende continuar validando nuevas aplicaciones para los polímeros recuperados y avanzar hacia tecnologías capaces de operar a una escala cada vez mayor.

Uno de los objetivos será comprobar que el PLA reciclado mantiene las especificaciones necesarias para fabricar productos reales y determinar la viabilidad económica y ambiental del proceso.

El proyecto también analizará aspectos como evaluación de ciclo de vida, costos, sostenibilidad y potencial de implementación industrial.

El reto no es menor: demostrar que una tecnología funciona técnicamente no garantiza que pueda competir económicamente con resinas vírgenes o con otras rutas de tratamiento de residuos.

Factores como el volumen disponible de PLA posconsumo, la eficiencia de clasificación, el consumo energético, la pureza del ácido láctico recuperado y los costos de repolimerización serán determinantes para su futura comercialización.

TotalEnergies Corbion amplía las aplicaciones del PLA

Los avances de ReBioCycle coinciden con una expansión de las aplicaciones comerciales del PLA.

En julio de 2026, TotalEnergies Corbion lanzó Luminy FOAM 50F, un grado de PLA de alta resistencia en fundido desarrollado para aplicaciones de espumado por extrusión.

La compañía posiciona el material como una alternativa al poliestireno extruido (XPS) en aplicaciones como bandejas para alimentos frescos, envases tipo clamshell y recipientes para servicios de alimentación.

Una característica relevante es que el nuevo grado puede procesarse en líneas convencionales utilizadas para XPS con modificaciones limitadas, además de ser de origen biológico, reciclable y compostable industrialmente.

La compañía asegura también que las piezas fabricadas con este PLA pueden presentar una huella de carbono al menos 70% menor que las fabricadas con espuma de XPS, aunque esta cifra corresponde a los cálculos ambientales reportados por el propio fabricante.

Europa también explora el reciclaje enzimático de residuos marinos

El reciclaje químico no es la única tecnología que Europa está investigando para recuperar residuos plásticos difíciles de procesar.

En España, AIMPLAS, el Instituto de Ciencias Marinas (ICM-CSIC) y el Instituto de Química Avanzada de Cataluña (IQAC-CSIC) participan en el proyecto OCEANZYME, coordinado por la Asociación Vertidos Cero.

La iniciativa, que se desarrollará entre 2026 y 2028, estudia nuevas soluciones de reciclaje enzimático para residuos plásticos marinos degradados.

Estos materiales representan un desafío especialmente complejo debido a que su exposición prolongada al agua, radiación solar y condiciones ambientales provoca pérdida de propiedades físico-mecánicas, lo que dificulta su aprovechamiento mediante reciclaje mecánico convencional.

OCEANZYME analizará microorganismos y enzimas capaces de degradar diferentes compuestos plásticos para estudiar posteriormente la utilización de los productos resultantes en sectores como pesca y acuicultura.

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