¿El plástico de las cápsulas para lavavajillas es dañino? esto dice la ciencia

Los plásticos han transformado por completo la vida de las personas, haciéndolas más prácticas, higiénicas y sencillas. Su creciente presencia en el ambiente, sin embargo, también ha generado dudas legítimas sobre los materiales utilizados en artículos de consumo habitual y una cobertura mediática alarmista que no siempre encuentra su correlación con la realidad.

En meses recientes, por ejemplo, se ha hablado mucho sobre los plásticos presentes en las cápsulas o pastillas de detergente para lavavajillas y sus supuestos riesgos para la salud. Estas cápsulas suelen usar un recubrimiento de alcohol polivinílico (PVA), un polímero sintético soluble en agua que se disuelve durante el ciclo.

¿Es dañino el plástico de las cápsulas para lavavajillas?

El debate en medios y redes sociales tiene que ver con si se sus retos se pueden considerar microplásticos persistentes en el aguan residual o si, en cambio, se biodegradan por completo.

Lo primero que debemos entender es que el PVA, como muchos plásticos, se fabrica a partir de petróleo.

«Es soluble en agua y, bajo ciertas condiciones, biodegradable», afirmó el químico Marty Mulvihill en declaraciones para el medio estadounidense The Spruce.

¿Qué es el PVA de las cápsulas para lavavajillas?

El alcohol polivinílico es un polímero sintético producido industrialmente a partir de materias primas que, en la mayoría de los casos, tienen origen fósil. Sus propiedades cambian dependiendo del peso molecular, el grado de hidrólisis y la formulación utilizada.


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Las películas empleadas en las cápsulas de detergente suelen fabricarse con grados de PVA parcialmente hidrolizados y diseñados para disolverse al entrar en contacto con el agua, incluso a temperaturas relativamente bajas.

Este material también se utiliza en adhesivos, recubrimientos, productos farmacéuticos, películas hidrosolubles, textiles, papel, fertilizantes de liberación controlada y otras aplicaciones industriales.

Disolverse no significa desaparecer

Cuando la cápsula entra en contacto con el agua, su película pierde su estructura sólida y las cadenas del polímero se dispersan en el líquido. Sin embargo, esto no significa necesariamente que el material se haya biodegradado de forma inmediata.

La disolución es un proceso físico. La biodegradación, en cambio, implica que los microorganismos transformen el polímero en sustancias más simples. Cuando el proceso es completo —mineralización—, el carbono orgánico termina convertido principalmente en dióxido de carbono, agua y biomasa.

Por esta razón, afirmar que el PVA “desaparece” durante el lavado resulta impreciso. Se disuelve durante el ciclo, mientras que su degradación posterior depende de factores como:

  • La formulación y el peso molecular del polímero
  • Su grado de hidrólisis
  • La temperatura del agua
  • La actividad microbiana
  • El tiempo de permanencia en la planta de tratamiento
  • La tecnología utilizada para depurar el agua residual

¿El PVA se considera un microplástico?

La respuesta depende de la definición utilizada. La restricción europea sobre micropartículas de polímeros sintéticos excluye de esta clasificación a los polímeros cuya solubilidad en agua sea superior a 2 gramos por litro, siempre que esta propiedad se demuestre mediante los métodos establecidos.

Por lo tanto, un grado de PVA suficientemente soluble puede quedar fuera de la definición regulatoria europea de microplástico. Esto se debe a que deja de existir como partícula sólida con límites físicos definidos, no a que todos los tipos de PVA se biodegraden inmediatamente o bajo cualquier condición. Reglamento (UE) 2023/2055

¿Las cápsulas representan un riesgo para la salud?

Hasta el momento, existe poca evidencia de que el PVA empleado correctamente en cápsulas para lavavajillas represente un riesgo significativo para las personas debido a residuos transferidos desde platos o cubiertos.

El material también ha sido evaluado para determinados usos farmacéuticos y alimentarios. La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), por ejemplo, ha revisado formulaciones de PVA destinadas a películas y recubrimientos comestibles bajo condiciones y concentraciones específicas. Esto no equivale a una autorización general para cualquier formulación, pero aporta información sobre el perfil toxicológico del polímero.

También es necesario diferenciar el recubrimiento de la cápsula del detergente que contiene. Los detergentes concentrados pueden ocasionar irritación o intoxicación si se ingieren o entran directamente en contacto con los ojos. Por ello, las cápsulas deben mantenerse fuera del alcance de niños y animales.

¿El PVA se biodegrada en las plantas de tratamiento?

La evidencia disponible no ofrece una respuesta idéntica para todas las formulaciones y condiciones.

Un estudio de 2021 estimó, mediante modelos basados en literatura científica y patrones de consumo, que una parte considerable del PVA procedente de cápsulas podría superar los sistemas convencionales de tratamiento de aguas residuales. Los resultados generaron debate debido a las suposiciones empleadas para extrapolar pruebas de laboratorio a plantas de tratamiento reales.

Investigaciones posteriores realizadas con pruebas estandarizadas encontraron que diferentes grados de PVA alcanzaron niveles superiores al 80% de biodegradación o mineralización bajo condiciones de ensayo OECD. Estos resultados muestran que el PVA puede biodegradarse, aunque la velocidad y el grado alcanzado dependen del material y del entorno evaluado. Estudio publicado en Environmental Science: Water Research & Technology

En consecuencia, no resulta preciso afirmar que todas las películas de PVA permanecen intactas en el ambiente, pero tampoco que su disolución garantiza una degradación completa e inmediata en cualquier sistema de tratamiento.

¿Por qué las cápsulas para lavavajillas utilizan PVA?

El PVA combina propiedades difíciles de obtener con otros materiales. Mientras permanece seco, forma una película resistente y flexible capaz de contener detergentes líquidos y en polvo. Al entrar en contacto con el agua, se disuelve y libera su contenido en un momento determinado del ciclo.

Sus principales ventajas son:

  • Facilita la dosificación del detergente.
  • Reduce el contacto directo con fórmulas concentradas.
  • Permite combinar componentes líquidos y sólidos.
  • Evita el uso excesivo de producto.
  • Hace posible comercializar detergentes concentrados y compactos.

¿Las cápsulas “naturales” son necesariamente mejores?

Ahora, bien términos como “natural”, “ecológico” o “no tóxico” no garantizan por sí mismos un menor impacto ambiental. Su significado y regulación varían entre mercados, y algunas marcas los utilizan principalmente como argumentos comerciales.

Antes de elegir un producto conviene revisar su lista de ingredientes, las instrucciones del fabricante y la existencia de certificaciones verificables de terceros. También debe considerarse el desempeño: un detergente que obliga a repetir el ciclo de lavado puede aumentar el consumo de agua y energía.


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Así es cómo se pueden utilizar correctamente las cápsulas para lavavajillas

Para favorecer su disolución y evitar residuos:

  • Mantenga las cápsulas secas hasta el momento de usarlas.
  • Colóquelas siempre en el dispensador destinado al detergente.
  • Compruebe que ningún plato o utensilio obstruya la tapa del compartimento.
  • Manipúlelas con las manos secas.
  • Utilice un programa y una temperatura compatibles con las indicaciones del fabricante.
  • No perfore, corte ni abra la película.
  • Guárdelas fuera del alcance de niños y mascotas.

Tampoco es recomendable utilizar las cápsulas para limpiar paredes, tazas u otras superficies si el fabricante no contempla esos usos. Se trata de detergentes concentrados formulados para funcionar dentro de un lavavajillas y podrían dejar residuos o dañar ciertos materiales.

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