La incorporación de plástico reciclado en envases para alimentos representa uno de los mayores desafíos técnicos de la economía circular. Además de recuperar los residuos, es necesario asegurar que los procesos de selección y descontaminación reduzcan a niveles seguros cualquier sustancia que pudiera migrar hacia los alimentos.
Alcamare, empresa familiar mexicana con más de 100 años de experiencia en el acopio y reciclaje de materiales, ha sido una de las organizaciones nacionales que más destaca en este campo. Su proceso para producir PET reciclado posconsumo de grado alimentario recibió una carta de no objeción de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA).
Esto significa que el Polietilén Tereftalato Reciclado Postconsumo (PCR-PET) que produce la compañía mexicana es apto para utilizarse en niveles de hasta 100% de contenido reciclado en la fabricación de empaques y recipientes de una sola capa que entren en contacto con alimentos, envasados a temperatura ambiente o inferior, es decir, bajo las Condiciones de Uso (COU) E a G descritas en la Tabla 2, a la que se puede acceder desde Internet en la sección Packaging and Food Contact Substances bajo el tema Alimentos en www.fda.gov.
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¿Para qué aplicaciones puede utilizarse el PET reciclado de Alcamare?
La carta de no objeción contempla la fabricación de envases, recipientes y empaques tipo clamshell de una sola capa destinados al contacto con frutas y verduras crudas, así como huevos con cáscara.
Estas aplicaciones corresponden a las Condiciones de Uso E, F y G establecidas por la FDA:
- Almacenamiento a temperatura ambiente sin tratamiento térmico dentro del envase.
- Conservación bajo refrigeración.
- Almacenamiento en congelación.
Alcamare informó que su PCR-PET puede incorporarse en proporciones de hasta 100% de contenido reciclado en las aplicaciones contempladas. La materia prima debe proceder de materiales originalmente autorizados para contacto con alimentos y cumplir con las disposiciones regulatorias aplicables.

Este alcance es relevante porque permite sustituir resina virgen en determinados envases alimentarios y favorece un modelo de reciclaje botella a envase, con mayor valor agregado que otras salidas convencionales para el PET recuperado.
Control de la materia prima, una etapa decisiva
Para obtener la opinión favorable, Alcamare presentó ante la agencia estadounidense una descripción de su proceso de reciclaje, incluidas las etapas de clasificación, trituración, lavado y secado.
La materia prima proviene de los centros de acopio del propio grupo y está compuesta principalmente por botellas de PET para bebidas, clasificadas de acuerdo con su color y composición. El proceso excluye envases de jugos y bebidas deportivas, así como botellas fabricadas con estructuras multicapa.
Este control de origen reduce el riesgo de incorporar materiales no autorizados o contaminantes incompatibles con las aplicaciones alimentarias. La FDA consideró que, debido a las medidas aplicadas para controlar la fuente, era poco probable encontrar niveles inaceptables de contaminación en el PET reciclado obtenido.
El material también debe cumplir con la regulación 21 CFR 177.1630, que establece los requisitos aplicables a los polímeros de tereftalato de etileno utilizados en artículos destinados al contacto con alimentos.
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Resinas posconsumo con mayor valor agregado
La producción de PET reciclado de grado alimentario amplía las posibilidades de aprovechamiento de los envases recuperados. En lugar de destinarse exclusivamente a fibras, flejes u otras aplicaciones, el material puede regresar a determinados empaques alimentarios cuando cumple con los controles técnicos y regulatorios correspondientes.
Este modelo ayuda a cerrar el ciclo del PET, reduce la demanda de materias primas vírgenes y fortalece el mercado para los residuos posconsumo correctamente separados.
La planta de Alcamare se encuentra en Comonfort, Guanajuato. De acuerdo con información publicada por la empresa, la instalación fue diseñada para procesar hasta 7,500 kilogramos por hora de materiales como PET, polietileno de alta densidad (HDPE) y polipropileno (PP).
La compañía opera actualmente 16 centros de acopio en México y transforma los materiales recuperados en materias primas para nuevas aplicaciones, como parte de su estrategia de economía circular. Alcamare también ha obtenido posteriormente cartas de no objeción de la FDA para procesos relacionados con PP y HDPE reciclados, ampliando su participación en el mercado de resinas posconsumo para contacto con alimentos.
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