Los envases de plástico son tan vitales para la conservación de alimentos, la seguridad alimentaria y la practicidad diaria que resulta casi impensable imaginar un mundo sin ellos. Pero el desarrollo de nuevos aditivos podría garantizar que los residuos plásticos que no se destinen al reciclaje puedan degradarse en solo dos años.
Una investigación publicada en agosto de 2026 aporta nuevos datos sobre una posible alternativa para determinadas aplicaciones. El estudio encontró que un aditivo incorporado durante la fabricación puede acelerar la transformación y biodegradación de dos de los polímeros más utilizados en el mundo: el Polietileno (PE) y el Polipropileno (PP).
Las muestras tratadas alcanzaron niveles superiores a 90% de biodegradación en menos de 300 días durante pruebas controladas en suelo. El resultado representa un avance relevante en el estudio de las poliolefinas biodegradables, aunque debe interpretarse con cuidado: la investigación no demuestra que cualquier envase plástico pueda abandonarse en el ambiente y desaparecer por sí solo.
Polietileno y polipropileno biodegradables mediante un masterbatch
El trabajo, publicado en la revista científica npj Materials Degradation, evaluó la tecnología de “Biotransformación” desarrollada por la empresa británica Polymateria.
La investigación contó con especialistas de Polymateria, el Imperial College de Londres y el Instituto de Normas e Investigación Industrial de Malasia (SIRIM). Los materiales estudiados contenían 2% del masterbatch y 98% de polímero base.
Se analizaron tres formulaciones:
- Una película de PE de 80 micras, compuesta por Polietileno lineal de baja densidad ( LLDPE) y Polietileno de baja densidad (LDPE)
- Una pieza rígida de PP fabricada mediante moldeo por inyección
- Una lámina de PP de 300 micras producida mediante termoformado
Estos polímeros están presentes en bolsas, películas, envolturas, tapas, vasos, mascarillas y una amplia variedad de envases de corta vida útil.
También lee: Guía rápida para entender los bioplásticos, plásticos biodegradables y reciclables 🌎
¿Cuánto tardaron en biodegradarse las muestras?
Después del envejecimiento acelerado y la posterior incubación en suelo, los materiales alcanzaron los siguientes resultados:
| Material tratado | Biodegradación registrada | Duración de la prueba en suelo |
|---|---|---|
| Película de PE | 91.2% ± 3.8% | 292 días |
| Primera formulación de PP | 96.2% ± 0.7% | 280 días |
| Segunda formulación de PP | 92.4% ± 1.2% | 269 días |
La biodegradación se determinó mediante la medición del dióxido de carbono generado por la actividad microbiana. De acuerdo con el criterio utilizado por los investigadores, un material puede considerarse completamente biodegradable en suelo cuando alcanza al menos 90% de biodegradación —en términos absolutos o respecto de la celulosa de referencia— en un plazo máximo de 720 días.
Por esa razón, el estudio describe los materiales como completamente biodegradables, aunque ninguno alcanzó literalmente una conversión de 100%.
Las muestras de PP sin el masterbatch mostraron un comportamiento muy diferente. Después del envejecimiento UV, alcanzaron solamente entre 13.7% y 22.3% de biodegradación y después dejaron de avanzar, lo que confirmó la persistencia del plástico convencional bajo las condiciones evaluadas.
Así funciona la tecnología de Biotransformación
El proceso ocurre en dos etapas. Primero, la radiación ultravioleta, el calor y el oxígeno provocan la ruptura de las largas cadenas moleculares del PE y el PP tratados.
En lugar de conservar la estructura de un plástico convencional, el material se transforma en una cera oxidada de bajo peso molecular. Al perder más de 95% de su peso molecular promedio, deja de presentar las propiedades características del polímero original.
Posteriormente, los microorganismos del suelo pueden utilizar estas moléculas más pequeñas como fuente de carbono. Durante esta segunda etapa se produce la mineralización del material, medida principalmente por la generación de CO₂.
El mecanismo busca diferenciarse de los antiguos plásticos oxodegradables, los cuales pueden perder sus propiedades mecánicas y fragmentarse sin alcanzar una biodegradación suficiente. En esos casos, la desaparición visual del producto no necesariamente evita la formación de microplásticos.
El estudio no reprodujo exactamente el abandono de un envase en la naturaleza
La frase “los plásticos pueden biodegradarse en dos años” requiere una precisión importante. Las pruebas no consistieron en dejar bolsas, vasos o envases completos a la intemperie y esperar su desaparición.
Antes de realizar los ensayos de biodegradación, las muestras fueron sometidas a envejecimiento acelerado en laboratorio.
La película de PE recibió ciclos de radiación UV y temperaturas de 60 °C durante 14 días. Las piezas de PP fueron expuestas durante 28 días a ciclos de luz UV y oscuridad, también a temperaturas elevadas. Después, el material transformado en cera se molió hasta obtener partículas menores de 250 micras.
La cera pulverizada se incorporó a un suelo estandarizado, con humedad controlada, suministro continuo de aire y una temperatura de 28 ± 2 °C.
Estas condiciones permiten comparar materiales y medir la biodegradación de forma reproducible, pero no representan todos los escenarios que puede enfrentar un envase en el ambiente. La radiación solar, temperatura, humedad, actividad microbiana y disponibilidad de oxígeno pueden variar considerablemente entre regiones.
Por lo tanto, los resultados demuestran la biodegradabilidad potencial de formulaciones específicas bajo un protocolo controlado. Todavía se necesitan pruebas de campo prolongadas con productos terminados, diferentes espesores, pigmentos, cargas y condiciones climáticas.
¿La biodegradación generó microplásticos?
Los investigadores sostienen que el proceso no se limita a fragmentar el polímero. Las mediciones de peso molecular mostraron que las cadenas de PE y PP se transformaron en compuestos cerosos suficientemente pequeños y oxidados para ser utilizados por los microorganismos.
Posteriormente, más de 90% del carbono disponible fue convertido en CO₂ durante las pruebas de biodegradación. Esto respalda la hipótesis de que el material fue mineralizado y no permaneció únicamente como fragmentos sólidos.
Sin embargo, el resultado debe limitarse a las formulaciones y condiciones analizadas. Para afirmar que la tecnología nunca genera microplásticos sería necesario evaluar una mayor variedad de productos y entornos, además de estudiar las posibles etapas intermedias de degradación en condiciones reales.
Pruebas de ecotoxicidad: resultados positivos, pero acotados
El equipo también investigó si las ceras producidas después del envejecimiento podían causar efectos adversos en organismos acuáticos y terrestres.
Las pruebas incluyeron:
- Reproducción de Daphnia magna, un pequeño crustáceo utilizado como indicador de toxicidad acuática
- Supervivencia y reproducción de lombrices Eisenia fetida
- Germinación y crecimiento de plantas de tomate y trigo
- Concentraciones de metales pesados y flúor
- Cambios en las comunidades microbianas del suelo
No se detectaron efectos estadísticamente significativos en la supervivencia, reproducción o crecimiento de los organismos bajo las concentraciones evaluadas. Tampoco se encontraron niveles de metales pesados superiores a los límites considerados por las normas aplicadas.
El análisis metagenómico mostró que la composición taxonómica general de la microbiota no presentó diferencias significativas frente al suelo sin tratar. No obstante, sí se observaron cambios en sus funciones metabólicas, particularmente una mayor actividad de rutas relacionadas con la degradación de lípidos.
Los investigadores interpretaron este resultado como una señal de que los microorganismos estaban utilizando la cera como fuente de carbono. No significa que el suelo permaneciera completamente inalterado, sino que no se registró una pérdida significativa de diversidad microbiana durante el ensayo.
¿Quién realizó y financió la investigación?
La investigación fue revisada por pares y publicada en una revista de Nature Portfolio. Además, diferentes pruebas fueron realizadas por SIRIM y participaron investigadores del Imperial College de Londres.
Sin embargo, existe una relación comercial que debe señalarse. Ceren Kütahya, primera autora del artículo, trabaja en Polymateria, al igual que varios de los coautores. Otros participantes habían trabajado anteriormente para la compañía y Florence Huynh, supervisora del proyecto y autora de correspondencia, figura como inventora de una patente relacionada con composiciones poliméricas degradables.
La empresa también patrocinó el desarrollo de la especificación británica PAS 9017, empleada como referencia para evaluar la biodegradación de poliolefinas en ambientes terrestres abiertos. BSI confirma que el documento fue elaborado mediante un grupo de expertos y consulta pública, pero también reconoce el patrocinio de Polymateria.
Estos vínculos no invalidan automáticamente los resultados, pero justifican la necesidad de reproducirlos mediante nuevas investigaciones completamente independientes, especialmente antes de realizar afirmaciones ambientales amplias.

¿Con qué plásticos funciona el aditivo?
La tecnología analizada fue diseñada para poliolefinas. No puede aplicarse automáticamente a todos los plásticos.
| Tipo de plástico | ¿Fue evaluado en el estudio? | Aplicaciones habituales |
| Polietileno (PE) | Sí | Bolsas, películas, envolturas y algunos envases |
| Polipropileno (PP) | Sí | Tapas, vasos, recipientes, mascarillas y piezas rígidas |
| PET | No | Botellas de bebidas, charolas y fibras de poliéster |
| PVC | No | Tuberías, perfiles, pisos y aislamiento de cables |
| Poliestireno (PS) | No | Espumas protectoras, vasos y empaques |
| PLA | No | Envases y artículos compostables |
El masterbatch debe incorporarse durante la transformación del material. No es posible agregarlo posteriormente a los envases que ya se encuentran en circulación.
También sería necesario validar su desempeño en formulaciones comerciales que contengan pigmentos, cargas minerales, estabilizadores, material reciclado u otros aditivos capaces de modificar la velocidad de degradación.
También lee: ¿Qué son los plásticos hechos a partir de emisiones de carbono y cómo podrían cambiar la industria del envase?
Biodegradación no significa circularidad
La biodegradación puede reducir la permanencia física de ciertos residuos que escapan de los sistemas de gestión, pero no recupera el valor del material.
Cuando el carbono del plástico se convierte principalmente en CO₂, deja de estar disponible para fabricar nuevos productos. Desde la perspectiva de la economía circular, la reutilización y el reciclaje continúan siendo opciones preferibles cuando son técnica, ambiental y económicamente viables.
El propio alcance de la especificación BSI PAS 9017 no evalúa la compatibilidad de estas formulaciones con el reciclaje, su comportamiento en rellenos sanitarios, ambientes marinos, agua dulce, compostaje o condiciones anaerobias. Tampoco incluye un análisis completo de ciclo de vida.
Antes de adoptar el aditivo a gran escala será necesario determinar si afecta la clasificación, el reprocesamiento, la estabilidad o las propiedades de las corrientes recicladas de PE y PP.
¿Es correcto decir que el plástico tarda 1,000 años en degradarse?
No existe un único periodo de degradación aplicable a todos los productos plásticos. La persistencia depende del polímero, el espesor, la formulación y las condiciones ambientales.
Un artículo delgado expuesto a la radiación solar puede perder sus propiedades y fragmentarse con mayor rapidez que una tubería enterrada o una pieza rígida. Pero fragmentación y biodegradación no son sinónimos.
La fragmentación reduce el tamaño del objeto sin eliminar necesariamente el polímero. La biodegradación, en cambio, requiere que los microorganismos transformen el carbono del material en productos metabólicos como CO₂, agua y biomasa.
Por ello, las cifras de cientos o miles de años deben entenderse como estimaciones y no como plazos universales. Lo relevante del nuevo estudio es que el PE y el PP convencionales continuaron siendo resistentes, mientras que las formulaciones con el masterbatch alcanzaron una mineralización superior a 90% bajo las condiciones del ensayo.
Una tecnología prometedora que todavía necesita validación
Los resultados representan evidencia científica relevante de que es posible modificar PE y PP para acelerar su transformación química y posterior biodegradación en suelo.
Su mayor potencial podría encontrarse en productos con alto riesgo de escapar de los sistemas de gestión y pocas posibilidades reales de recuperación. Aun así, la tecnología no debe presentarse como una autorización para desechar plásticos en el ambiente ni como sustituto de la recolección, la reutilización y el reciclaje.
Las siguientes etapas deberán incluir pruebas independientes en campo, productos de diferentes espesores y formulaciones, evaluaciones de compatibilidad con el reciclaje y análisis completos de ciclo de vida.
¡Mantente al día con lo más relevante de la Industria del Plástico!
Suscríbete al newsletter de Ambiente Plástico y recibe cada quince días en tu correo electrónico las noticias más importantes, actualizadas y útiles del sector. Infórmate y sigue las últimas tendencias con un solo clic:👉 https://www.dopplerpages.com/revista-61DA2/newsletterAP

