UE aplica nuevas reglas para envases: limita PFAS y acelera la reducción de residuos

La Unión Europea comenzará a aplicar este miércoles 12 de agosto nuevas disposiciones para reducir el impacto ambiental de los envases y acelerar la transición hacia una economía circular. Entre las primeras medidas destaca la imposición de límites máximos para las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) en envases destinados al contacto con alimentos.

Las disposiciones forman parte del Reglamento de Envases y Residuos de Envases, conocido como PPWR por sus siglas en inglés. La legislación entró formalmente en vigor el 11 de febrero de 2025, pero su aplicación general comienza el 12 de agosto de 2026.

El Reglamento sustituye gradualmente a la Directiva 94/62/CE, vigente desde la década de 1990, y establece requisitos para todo el ciclo de vida de los envases: diseño, fabricación, comercialización, uso, recolección, reutilización y reciclaje.

Aunque buena parte de la discusión se concentra en los plásticos, la normativa abarca todos los envases comercializados en la Unión Europea, sin importar el material con el que fueron fabricados o el sector del que procedan.

La UE fija límites máximos para PFAS en envases alimentarios

A partir del 12 de agosto de 2026, los envases destinados al contacto con alimentos no podrán comercializarse en la Unión Europea cuando contengan PFAS en concentraciones iguales o superiores a los siguientes límites:

  • 25 partes por mil millones (ppb) para cualquier PFAS medido mediante análisis dirigido, sin incluir los PFAS poliméricos.
  • 250 ppb para la suma de PFAS detectados mediante análisis dirigido.
  • 50 partes por millón (ppm) para el contenido total de PFAS, incluidos los poliméricos.

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El cumplimiento deberá acreditarse mediante documentación técnica. Los fabricantes también tendrán que identificar los envases mediante un número de tipo, lote, serie u otro elemento que facilite su trazabilidad.

Además, deberán conservar la documentación técnica y la declaración de conformidad durante cinco años para los envases de un solo uso y diez años para los reutilizables.

¿Por qué se utilizan PFAS en los envases?

Los PFAS comprenden una amplia familia de sustancias químicas empleadas por su resistencia al agua, las grasas y las altas temperaturas. Estas propiedades han favorecido su utilización en envases para comida preparada, envolturas, papeles para panadería, cajas de pizza y otros materiales destinados al contacto con alimentos.

Las sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas (PFAS) se utilizan en una amplia variedad de productos debido a sus propiedades únicas, incluidos envases para detergentes.

Su elevada persistencia representa, sin embargo, un desafío ambiental. Algunas de estas sustancias pueden permanecer durante largos periodos en el agua, el suelo y los organismos vivos, razón por la que también se les conoce como “químicos eternos”.

Diversas investigaciones han asociado la exposición prolongada a determinados PFAS con alteraciones inmunitarias, enfermedades renales, problemas durante el embarazo y algunos tipos de cáncer. La nueva regulación busca limitar su incorporación a los envases y facilitar la vigilancia de los materiales comercializados.

Los envases concentran 40% del consumo de plástico en Europa

La revisión regulatoria responde al crecimiento sostenido de los residuos de envases en Europa, impulsado en parte por el comercio electrónico, los servicios de comida para llevar y los nuevos hábitos de consumo.

Los envases representan aproximadamente 40% de los plásticos utilizados en la Unión Europea. Según datos citados por Reuters, los habitantes del bloque generan alrededor de 180 kg de residuos de envases por persona al año. De ese volumen, 35.3 kg correspondieron en 2023 a residuos de envases plásticos derivados de materias primas fósiles y solo 42% fue reciclado.

La Unión Europea busca reducir su dependencia de materias primas vírgenes, ampliar el uso de materiales reciclados y desarrollar mercados más estables para las materias primas secundarias.

Nuevas etiquetas para facilitar la separación de residuos

La regulación contempla la creación de un sistema armonizado de etiquetado que permitirá identificar la composición de los envases e indicar cómo deben separarse después de su uso.

Las etiquetas estarán basadas en pictogramas y deberán ser comprensibles en todos los países del bloque. Los contenedores destinados a la recolección de residuos utilizarán identificaciones correspondientes para facilitar la correcta separación de cada material.

La aplicación de estas obligaciones está prevista a partir del 12 de agosto de 2028 o 24 meses después de la entrada en vigor de los actos de ejecución correspondientes, dependiendo de cuál sea la fecha posterior.

La Comisión Europea también desarrollará metodologías para identificar digitalmente los materiales y las sustancias preocupantes presentes en los envases.

Objetivos de reducción de residuos para 2030, 2035 y 2040

El PPWR establece objetivos obligatorios para reducir la generación de residuos de envases por habitante tomando como referencia los niveles registrados en 2018:

  • 5% para 2030
  • 10% para 2035
  • 15% para 2040

Los Estados miembros deberán prestar especial atención a la disminución de los residuos de envases plásticos.

Para 2030, todos los envases colocados en el mercado europeo deberán estar diseñados para ser reciclables. Posteriormente, también tendrán que demostrar que pueden reciclarse a escala y de manera económicamente viable.

La regulación establece, asimismo, porcentajes mínimos de contenido reciclado para diferentes categorías de envases plásticos. Los objetivos varían según el polímero, el uso y el nivel de sensibilidad del producto envasado.

Entre las metas previstas se encuentran contenidos reciclados de hasta 30% para determinadas botellas de plástico de un solo uso en 2030 y de hasta 65% en 2040.

Eliminar los PFAS en Europa tendría un costo de 2 billones de euros y tomaría 20 años
Los surfactantes fluorados o fluorosurfactantes son un subgrupo de PFAS caracterizados por una “cola” fluorada hidrófoba y una “cabeza” hidrófila que se comportan como surfactantes. Foto: Wiki Commons.

Reutilización, depósito y restricciones a envases de un solo uso

Otras disposiciones comenzarán a aplicarse de forma progresiva durante los próximos años. Entre las medidas más relevantes se encuentran:

  • Objetivos obligatorios de reutilización para determinados envases de transporte, venta y agrupación.
  • Restricciones para algunos formatos de envases plásticos de un solo uso.
  • Un límite máximo de 50% de espacio vacío en envases agrupados, de transporte y comercio electrónico.
  • Sistemas obligatorios de depósito, devolución y retorno para determinadas botellas de plástico y latas.
  • Obligaciones para que establecimientos de comida para llevar acepten recipientes proporcionados por los consumidores.
  • Requisitos de reciclabilidad y contenido reciclado para diferentes categorías de envases.

Las restricciones a ciertos formatos de un solo uso y buena parte de los objetivos de reciclabilidad, reutilización y contenido reciclado comenzarán a aplicarse en 2030.

La UE endurece el control sobre la exportación de residuos plásticos

La nueva política de envases se complementa con el Reglamento europeo sobre traslados de residuos. Desde el 21 de mayo de 2026, las exportaciones de residuos plásticos están sujetas a procedimientos más estrictos de notificación y consentimiento previo.

A partir del 21 de noviembre de 2026, la Unión Europea prohibirá la exportación de residuos plásticos a países que no pertenezcan a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

El objetivo es evitar que los residuos europeos sean enviados a países sin infraestructura suficiente para tratarlos adecuadamente y fortalecer la capacidad de recuperación dentro del propio bloque.

¿Qué cambia para la Industria del Plástico?

La aplicación del PPWR obligará a fabricantes de resinas, productores de envases, convertidores, importadores, marcas y distribuidores a revisar sus materiales, formulaciones y sistemas de documentación.

Para los fabricantes de envases alimentarios, la prioridad inmediata será comprobar el contenido de PFAS y conservar la información necesaria para demostrar la conformidad de sus productos. A mediano plazo, las empresas deberán prepararse para cumplir los requisitos de reciclabilidad, contenido reciclado, etiquetado, reducción de material y reutilización.


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Los envases fabricados fuera de Europa también deberán cumplir estas condiciones si se comercializan dentro del bloque. Por esta razón, la regulación tendrá efectos sobre proveedores internacionales y empresas exportadoras de América Latina que participen en cadenas de suministro europeas.

Las autoridades podrán conceder plazos razonables para corregir determinados incumplimientos. Sin embargo, los fabricantes que identifiquen envases fuera de conformidad deberán tomar las medidas necesarias para corregirlos, retirarlos o recuperarlos, según corresponda.

El PPWR abre así una nueva etapa para el mercado europeo de envases. La selección de materiales, el diseño para el reciclaje y la trazabilidad dejarán de ser únicamente compromisos voluntarios para convertirse gradualmente en condiciones de acceso al mercado.

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