La continuación de la guerra en Irán agudiza la escasez de bolsas de plástico, bandejas para alimentos, guantes de goma y materiales de embalaje debido a la interrupción del suministro de la nafta, una materia prima clave.
La nafta, derivada del petróleo crudo, se utiliza como insumo básico para fabricar plásticos, fibras sintéticas, caucho y tintas. En el caso de Japón, la situación resulta especialmente sensible debido a su alta dependencia del petróleo importado desde Oriente Medio. La reducción del flujo marítimo a través del estrecho de Ormuz ha presionado el suministro de materias primas y encendido alertas en distintas cadenas industriales.
Cae la producción de polietileno en Japón
La escasez de nafta ya se refleja en la producción de resinas plásticas. De acuerdo con datos de la Asociación de la Industria Petroquímica de Japón, la producción de polietileno cayó 62% en marzo frente al mismo mes de 2025.
El polietileno es uno de los materiales más utilizados en la fabricación de bolsas de supermercado, bolsas de basura, películas plásticas, empaques flexibles y otros productos esenciales para el comercio, los servicios y los hogares.
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Esta caída en la producción ha elevado los costos para empresas y consumidores, al tiempo que ha obligado a fabricantes y minoristas a ajustar sus estrategias de empaque para mantener el suministro de productos básicos.
Panaderías, tiendas y restaurantes enfrentan mayores costos
La escasez también está afectando a panaderías, restaurantes y cadenas de tiendas de conveniencia, donde productos como guantes de goma, bolsas, empaques para alimentos y artículos de limpieza se han vuelto más difíciles de conseguir.
Un operador de restaurante en Tokio explicó a la cadena estatal china CCTV que los precios de diversos insumos han aumentado, incluyendo los costos asociados con limpieza y lavado.
“Artículos como los guantes de goma que necesito para trabajar son difíciles de conseguir. He tenido que ir a varias tiendas por este motivo”, declaró.
La preocupación también ha llegado a servicios de salud y atención personal. Un residente relató que su dentista le comentó que ya enfrentaba dificultades para conseguir guantes, lo que le hizo dimensionar la gravedad de la escasez.
Marcas japonesas eliminan color de sus envases
Ante el encarecimiento de insumos derivados del petróleo, algunas de las mayores marcas de consumo en Japón han comenzado a simplificar sus empaques. Una de las medidas más visibles ha sido la eliminación del color en ciertos envases, con el objetivo de reducir el uso de tintas y materiales asociados al petróleo.
Calbee, uno de los fabricantes de snacks más conocidos de Japón, comenzó el 1 de junio a sustituir el empaque a color de 14 de sus productos principales, incluyendo papas fritas y los snacks de camarón Kappa Ebisen, por envases monocromáticos. La compañía presentó esta medida como parte de una estrategia de “empaques que ahorran recursos petrolíferos”.
Un representante de Calbee declaró a The Asahi Shimbun que el cambio busca “garantizar un suministro estable de productos”.
Por su parte, FamilyMart, una de las principales cadenas de tiendas de conveniencia del país, planea adoptar de forma gradual la impresión en blanco y negro para productos de marca propia a partir de este verano. La medida comenzará con sándwiches, envolturas de onigiri y tapas de bebidas congeladas.
De igual forma, Pan Pacific International Holdings, operador de la cadena de descuento Don Quijote, ya comenzó a vender 26 productos de marca propia en envases blanco y negro.
El problema no se limita a las resinas plásticas. El envasado de alimentos con impresión a color suele utilizar procesos como el huecograbado, que emplea tintas formuladas con solventes orgánicos derivados del petróleo.
La Asociación Japonesa de Fabricantes de Tintas de Impresión señaló que la preocupación por el suministro de tinta ha disminuido en comparación con el inicio de la crisis, aunque los precios continúan al alza.
Este escenario ha llevado a algunas empresas a replantear no solo el diseño gráfico de sus empaques, sino también la cantidad de plástico utilizado en sus productos.
Menos plástico y empaques más simples
Algunos minoristas están aprovechando la coyuntura para acelerar cambios en sus estrategias de sostenibilidad. La marca propia Topvalu, de Aeon, redujo en aproximadamente 40% el uso de plástico en uno de sus productos al sustituir una bandeja por una bolsa.
“La crisis de Oriente Medio nos ha brindado la oportunidad de replantearnos nuestro enfoque respecto a las cuestiones medioambientales”, declaró Mitsuko Tsuchiya, presidenta de la empresa que opera Topvalu, al Asahi Shimbun. “Creemos que aún hay margen para nuevas innovaciones”.
El caso refleja cómo una crisis de suministro puede impulsar decisiones que combinen eficiencia de materiales, reducción de costos y mejoras ambientales.
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Aunque la escasez ha generado preocupación entre consumidores y empresas, el gobierno japonés ha intentado contener la alarma pública al describir la situación como un “cuello de botella” en el suministro, más que como una escasez generalizada.
Sin embargo, los efectos ya se observan más allá de Japón. En Seúl, las ventas diarias de bolsas de basura plásticas se multiplicaron casi por cinco en marzo, lo que derivó en restricciones de compra. En Taiwán, uno de los mayores consumidores per cápita de bolsas plásticas, los precios mayoristas del plástico han aumentado hasta 40% este año.
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