La sostenibilidad fue la carta de presentación de Sara Torres cuando llegó a Shark Tank Colombia en busca de una inversión de 300 millones de pesos colombianos a cambio del 10% de participación de su empresa, Towers Swimwear; su propuesta parecía reunir varios de los elementos que hoy atraen la atención de consumidores e inversionistas: moda, economía circular y producción local.
La emprendedora explicó que sus trajes de baño son fabricados con telas compuestas en un 90% por material plástico reciclado proveniente de botellas recuperadas de los océanos; según detalló, para producir un bikini se utilizan aproximadamente ocho botellas recicladas y para un traje de baño completo alrededor de catorce; además, destacó que la empresa trabaja con insumos colombianos y genera oportunidades para madres cabeza de familia.
La historia llamó la atención de los inversionistas. La empresa había registrado ventas acumuladas por 500 millones de pesos colombianos, con presencia tanto en Colombia como en Estados Unidos, donde una parte de sus ingresos provenía de alianzas comerciales y ventas internacionales.
Sin embargo, a medida que avanzó la presentación, los Sharks comenzaron a cuestionar un aspecto fundamental: ¿era realmente el uso de plástico reciclado el principal diferenciador del negocio?

El reto de convertir la sostenibilidad en una ventaja competitiva
Uno de los inversionistas señaló que, aunque el componente ambiental resulta atractivo, la tela reciclada no es exclusiva de la marca y puede ser adquirida por cualquier competidor. En otras palabras, el material sostenible representa un valor agregado, pero no necesariamente una barrera de entrada para el mercado.
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La observación evidenció una problemática que enfrentan muchos emprendedores comprometidos con la sostenibilidad. Los Sharks coincidieron en que el discurso ambiental, por sí solo, no garantiza una ventaja competitiva duradera; lo que realmente buscaban entender era qué hacía diferente a la marca frente a decenas de competidores dentro de una categoría altamente disputada.
Para los inversionistas, el verdadero valor del negocio parecía estar en el diseño, el posicionamiento de marca y la conexión con un nicho específico de consumidores, más que en la composición del material utilizado.
Escalabilidad y estructura, dos temas que preocuparon a los Sharks
Otro de los desafíos identificados durante la negociación fue la capacidad de crecimiento de la empresa; pese a que los inversionistas reconocieron el esfuerzo y los resultados obtenidos por la emprendedora, también observaron que la operación dependía en gran medida de ella y de un equipo reducido.
De igual forma, surgieron dudas sobre el potencial de escalabilidad del negocio; algunos Sharks consideraron que la marca aún era demasiado pequeña para justificar la valoración solicitada y cuestionaron qué tan rápido podría multiplicar sus ventas en un mercado tan competitivo.
La discusión también giró en torno a la recurrencia de compra y al tamaño del mercado potencial, factores que suelen ser determinantes para los inversionistas cuando evalúan oportunidades de crecimiento acelerado.

Las recomendaciones de los inversionistas
Aun cuando Sara Torres no logró cerrar una inversión, salió del programa con una serie de recomendaciones que pueden resultar valiosas para otros emprendedores de moda sostenible.
La primera fue replantear la propuesta de valor. Los Sharks sugirieron que el mensaje principal no debería centrarse únicamente en el impacto ambiental, sino en aquello que realmente hace única a la marca frente a sus competidores.
También recomendaron:
- fortalecer el diseño,
- invertir en una estrategia de marketing más robusta, y
- trabajar en una diferenciación más clara para el consumidor.
Uno de los inversionistas afirmó que la emprendedora tenía las capacidades para construir una marca mucho más fuerte, pero necesitaba redefinir algunos aspectos de su posicionamiento.
Otra observación importante fue que muchos emprendedores están enfocando sus presentaciones en los beneficios ambientales antes que en el modelo de negocio; para algunos Sharks, la sostenibilidad debe ser una fortaleza de la empresa, pero no necesariamente el argumento central para convencer a un inversionista.
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Una reflexión para las marcas sostenibles
El caso de Towers Swimwear deja una enseñanza interesante para las empresas que incorporan materiales reciclados o estrategias de economía circular en sus productos: la sostenibilidad puede abrir puertas y generar interés, pero los inversionistas también buscan diferenciación, escalabilidad, rentabilidad y una propuesta de valor difícil de replicar.
En otras palabras, utilizar plástico reciclado puede ser un gran comienzo, pero para construir una marca sólida es necesario demostrar cómo esa iniciativa se convierte en una ventaja competitiva capaz de sostener el crecimiento del negocio a largo plazo.
Coordinador Editorial de Ambiente Plástico: Julio César Sánchez Espinoza. Periodista con más de 15 años de experiencia en la investigación y desarrollo de contenidos especializados para medios impresos y digitales en México y Latinoamérica.
IG: @imjucesar // LinkedIn @imjucesar
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