Se calcula que los virus son responsables del 60% de las infecciones humanas en todo el mundo. Durante años se pensaba que solo podían transmitirse por contacto de una persona a otra o por gotículas en el aire. Sin embargo, los avances en virología han puesto de manifiesto el papel que los objetos inanimados y las superficies desempeñan en la transmisión. Los avances en la ciencia de los materiales compuestos podrían contribuir a frenar aún más la propagación de virus.
Las superficies pueden contaminarse por contacto directo con fluidos corporales infectados o, indirectamente, por contacto con otros objetos contaminados. Estos objetos, conocidos como fómites, transportan el virus entre personas, lo que hace posible una transmisión continua. Aunque prácticas como el distanciamiento social y la higiene personal contribuyen a limitar la propagación de la infección, hay situaciones en las que no se puede evitar el contacto con otras personas y con superficies que toca mucha gente, como en los desplazamientos y en el puesto de trabajo.
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En estas circunstancias, resulta esencial adoptar otras medidas que garanticen la seguridad del entorno, y es importante limpiar y desinfectar con frecuencia las superficies para mantener la higiene de los espacios públicos. Sin embargo, puede conseguirse una solución más duradera integrando las propiedades antivirales en las superficies que se tocan habitualmente en lugar de aplicarlas sobre el exterior de éstas.

Operaciones de limpieza seguras
Naturalmente, la pandemia de COVID-19 ha puesto aún más de relieve la necesidad de desinfección de los espacios públicos y privados. El sector de la limpieza y la higiene desempeña un papel fundamental a la hora de ralentizar el ritmo de transmisión por contacto con superficies. Los desinfectantes para manos y otros productos higiénicos se han convertido en algo habitual, pero se presta menos atención a las herramientas de limpieza.
Los operarios de limpieza suelen compartir escobas, fregonas y otros utensilios de mano, por lo que mantener su desinfección es un requisito de seguridad esencial. Las soluciones higienizantes que existen, por ejemplo, los desinfectantes, requieren de varias aplicaciones diarias, mientras que los tratamientos de las superficies no garantizan una protección duradera. Por tanto, cada uno de estos procedimientos puede perder fácilmente su capacidad para garantizar un entorno libre de COVID, ya que, sencillamente, no ofrecen una defensa adecuada.

Los mangos de herramientas fabricados con materiales compuestos ofrecen ventajas significativas sobre los de madera y metal. Son cómodos de utilizar y duraderos, pues presentan un peso más ligero, excelente aislamiento y resistencia a la corrosión, la oxidación y la herrumbre. La integración de un aditivo de resina antiviral en el propio mango de la herramienta, así como en las empuñaduras y en los extremos, brinda a los usuarios la tranquilidad de poder realizar sus tareas con mayor protección contra gérmenes y virus sin comprometer las propiedades mecánicas de la herramienta.
Transporte público protegido con materiales compuestos
Los sistemas de transporte público son vitales para muchas personas y para las economías locales. Antes de la llegada del COVID, la Asociación Internacional del Transporte Público calculaba que se realizaban más de 240,000 millones de desplazamientos al año en autobús, tranvía, metro, transbordador y tren de cercanías. Aunque esta cifra se redujo drásticamente en 2020, se trata de un servicio esencial que debe funcionar de forma segura para proteger a conductores y pasajeros.
Dado un número tan elevado de usuarios, es importante incorporar soluciones antivirales en todos los puntos de contacto del transporte público. Los pasamanos, los paneles interiores, los marcos de puertas y ventanas y los reposabrazos pueden convertirse en portadores de virus. Contar con protección antiviral duradera es importante no solo durante la actual pandemia de COVID-19, sino también una medida de higiene para la seguridad en el futuro.

Si bien el tratamiento de superficies puede inhibir a los virus y su instalación es sencilla, requiere de una sustitución periódica que garantice su eficacia, como ocurre con los mangos de las herramientas. El transporte público es muy utilizado, por lo que es probable que las superficies antivirales no se mantengan activas mucho tiempo. Los tratamientos de superficies antivirales, como las cintas, suelen incluir indicadores de uso y precisan de un nivel de mantenimiento continuo para evitar su desgaste.
Soluciones integradas
La solución Protector™, de Exel Composites, es una nueva formulación de resina integrada en el propio material compuesto. Los materiales compuestos suelen estar formados por fibras dispersas en una matriz, conocida como resina, que las mantiene unidas. Es posible incorporar más propiedades en el material compuesto combinando un aditivo de resina con la matriz.
Un laboratorio francés independiente ha comprobado la eficacia de Protector contra la cepa 229 E del coronavirus humano, de acuerdo con la norma ISO 21702. Se ha determinado que reduce la carga viral en un 99.9 % después de 24 horas en comparación con los compuestos no optimizados.
Por: Kim Sjödahl, Vicepresidente Senior de Tecnología e I+D del fabricante de compuestos Exel Composites