El aumento en los precios de las resinas plásticas continúa generando inestabilidad en las cadenas de suministro de Norteamérica. Fabricantes y transformadores de plástico advierten que los altos costos de las materias primas están reduciendo sus márgenes y obligándolos a renegociar precios con sus clientes.
De acuerdo con un reporte de Bloomberg, un indicador de precios mayoristas de resinas y materiales plásticos registró un incremento de 14% el mes pasado, alcanzando su nivel más alto en casi cuatro años. El alza está relacionada con la presión sobre el suministro de insumos petroquímicos clave, en un contexto marcado por la guerra en Irán y sus efectos sobre los flujos de petróleo, nafta y derivados.
La situación ha encendido alertas en industrias que dependen de materiales como el polietileno, una de las resinas más utilizadas en empaques, envases, autopartes, componentes industriales y productos de uso cotidiano. Aunque el impacto todavía no se percibe de forma generalizada en los anaqueles, especialistas y empresas del sector advierten que los incrementos podrían trasladarse gradualmente a productos de consumo, desde alimentos frescos hasta automóviles.
Costos más altos y menor margen para los transformadores
Para empresas transformadoras, el problema no se limita al precio de la resina. También se combinan mayores costos de flete, combustible, transporte e inventarios, lo que aumenta la presión sobre toda la cadena productiva.
Uno de los casos citados por Bloomberg es el de Viking Plastics, empresa ubicada en Corry, Pensilvania, dedicada al suministro de piezas moldeadas para sistemas de calefacción y aplicaciones automotrices. Su director ejecutivo, Shawn Gross, explicó que los precios de algunos insumos de polietileno utilizados por la compañía han aumentado más de 40% en lo que va del año.
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“Vamos a tener que negociar los aumentos de precios con nuestros clientes de forma más enérgica”, declaró Gross. “Lo que el mundo debe comprender es que habrá un impacto real que aún no se ha sentido”.
La empresa, que cuenta entre sus proveedores a Dow Inc. y entre sus clientes a Ford Motor Co., se encuentra en un punto intermedio de la cadena: recibe el impacto directo del encarecimiento de las resinas y, al mismo tiempo, debe negociar con fabricantes que también buscan contener sus costos.
El impacto avanza lentamente hacia el consumidor
Una de las razones por las que los consumidores todavía no han sentido por completo el aumento en los precios de los plásticos es que los costos avanzan de manera gradual a través de la cadena de suministro.
Primero impactan a los productores petroquímicos y proveedores de resina; después llegan a los transformadores que fabrican envases, componentes y piezas plásticas; posteriormente se trasladan a marcas, fabricantes de bienes de consumo, minoristas y, finalmente, al precio que paga el consumidor.

Productores de resinas como Dow ya han aplicado incrementos a empresas que utilizan materiales plásticos para fabricar empaques y otros productos. A medida que estos costos se transmiten de una empresa a otra, aumenta la posibilidad de que los precios finales reflejen parte de esta presión.
Aunque los precios de algunos productos petroquímicos han retrocedido desde sus máximos recientes, debido a una menor demanda y a la caída del petróleo por debajo de los 100 dólares por barril, aún se mantienen por encima de los niveles previos al conflicto. Para varios fabricantes, el efecto acumulado ya es significativo.
Nafta, etano y diferencias regionales en la petroquímica
El impacto del encarecimiento no ha sido igual en todas las regiones. Los fabricantes de Asia y Europa fueron los primeros en resentir las consecuencias, debido a su mayor dependencia de la nafta, una materia prima derivada del petróleo crudo que se utiliza para producir etileno y propileno, bloques básicos para resinas como polietileno y polipropileno.
En algunos mercados asiáticos, la presión sobre insumos derivados de la nafta también ha afectado materiales complementarios para empaque, como tintas y recubrimientos. Bloomberg reportó que un fabricante japonés de aperitivos incluso tuvo que modificar temporalmente el diseño de algunos empaques, pasándolos a blanco y negro ante la escasez de tintas.
Estados Unidos se ha visto relativamente menos afectado, debido a que buena parte de su industria petroquímica utiliza etano proveniente del gas de esquisto, una alternativa más competitiva frente a la nafta. Sin embargo, la presión global está comenzando a alcanzar también al mercado estadounidense, conforme compradores de Asia y Europa buscan asegurar suministros alternativos.
Este reacomodo ha provocado que algunas empresas acumulen inventario, amplificando la escasez y elevando todavía más los costos.
Empaque de alimentos, uno de los primeros sectores expuestos
El sector de empaque para alimentos frescos podría ser uno de los primeros en resentir los efectos de la escasez y el encarecimiento de resinas. Productos como frutas, verduras, panadería, carne, queso y otros alimentos perecederos dependen de envases plásticos para protección, higiene, vida de anaquel y distribución.
Edward Dominion, fundador de D6 Inc., empresa de empaque de bienes de consumo con sede en Sulphur Springs, Texas, señaló que los costos de materias primas para su compañía se han duplicado, al mismo tiempo que han aumentado los gastos de flete, combustible y transporte.
De acuerdo con Dominion, algunos compradores están recibiendo apenas alrededor del 70% de la resina que necesitan, mientras que los tiempos de entrega de ciertos materiales se han extendido de uno a tres meses. Si la escasez persiste, advirtió, los consumidores podrían comenzar a notar faltantes de productos en los estantes durante agosto y septiembre.
“La situación se complica cuando alguien quiere ir a la estantería a comprar algo y no lo encuentra”, declaró.
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Una señal de alerta para la cadena del plástico
El escenario confirma la sensibilidad de la industria del plástico frente a los cambios en los precios de energía, petróleo, materias primas petroquímicas y logística internacional. Aunque Norteamérica cuenta con ventajas competitivas por su acceso a gas natural y etano, la interconexión de los mercados globales hace que las disrupciones en Medio Oriente, Asia o Europa terminen presionando también a los fabricantes estadounidenses.
En un mercado donde los plásticos son indispensables para sectores como alimentos, automotriz, salud, construcción y bienes de consumo, el comportamiento de las resinas plásticas seguirá siendo un indicador clave para anticipar presiones inflacionarias y riesgos en las cadenas de suministro durante los próximos meses.
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