Los popotes de papel suelen promoverse como una alternativa ecológica y biodegradable a los popotes de plástico tradicional, sin embargo, nuevos estudios han concluido que su reciclaje no solo es igual de difícil que el del plástico tradicional, sino que, incluso, podrían ser más tóxicos.
Un estudio encargado por el gobierno de Corea del Sur encontró que, bajo las condiciones evaluadas, los popotes de papel tuvieron un mayor impacto en varias categorías ambientales a lo largo de su ciclo de vida. La investigación comparó cuatro tipos de popotes desechables: de plástico convencional, papel, plástico biodegradable y polietileno de origen vegetal (bio-PE). Entre sus resultados, los de papel obtuvieron un valor 6.33 veces mayor que los de plástico convencional en un indicador de impacto potencial de toxicidad cancerígena.
Cabe destacar que esta cifra no significa que beber con un popote de papel aumente 6.33 veces el riesgo de cáncer. Se trata de una estimación modelada de los posibles impactos asociados con las emisiones generadas durante el ciclo de vida del producto, desde la producción de materias primas hasta su disposición final.
El informe, encargado por el Ministerio de Clima, Energía y Medio Ambiente de Corea del Sur, fue dado a conocer por el diputado Kim Wi-sang, del Partido del Poder Popular, según reportó The Korea Herald.
¿Cómo se compararon los popotes de papel y plástico?
Los investigadores utilizaron un análisis de ciclo de vida, una metodología que permite estimar los impactos ambientales asociados con distintas etapas de un producto. En este caso, evaluaron 16 categorías, entre ellas cambio climático, acidificación, partículas y toxicidad humana.
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Para la disposición final, el estudio asumió que 73.6% de los popotes se incineraba y 26.4% se enviaba a rellenos sanitarios, con base en estadísticas nacionales de residuos. Estas condiciones son relevantes porque los resultados pueden cambiar según la forma en que se produzcan los materiales y se gestionen los residuos en cada país.
En el escenario evaluado, los popotes de plástico convencional registraron el menor impacto en 10 de las 16 categorías, incluidas cambio climático, acidificación y toxicidad humana. Los de bio-PE presentaron el mayor impacto en 10 categorías; los de papel, en tres, y los de plástico biodegradable, en dos.
Los resultados sobre toxicidad y acidificación
Además del indicador de toxicidad cancerígena, los popotes de papel registraron un impacto de acidificación 2.04 veces mayor que los de plástico convencional. Esta categoría estima la contribución potencial de determinadas emisiones a la acidificación del suelo y el agua.
La comparación de los cuatro materiales arrojó los siguientes resultados:
| Material | Impacto potencial de toxicidad cancerígena | Impacto de acidificación |
|---|---|---|
| Plástico convencional | Referencia | Referencia |
| Papel | 6.33 veces el valor de referencia | 2.04 veces |
| Plástico biodegradable | 3.34 veces | 1.98 veces |
| Bio-PE | 16.18 veces | 5.9 veces |
Los valores corresponden al escenario y los modelos empleados en el estudio; no son mediciones directas del riesgo para quienes utilizan los popotes.
El bio-PE puede fabricarse a partir de materias primas renovables, como la caña de azúcar, pero es químicamente equivalente al polietileno convencional. Por ello, su origen vegetal no implica que sea biodegradable. Del mismo modo, que un plástico se describa como biodegradable no significa necesariamente que se descomponga en cualquier ambiente o en cualquier plazo.
¿Por qué es difícil reciclar los popotes?
El informe también identificó obstáculos para reciclar los popotes, independientemente de su material. Su pequeño tamaño dificulta que los equipos o los trabajadores los separen en las plantas de clasificación, por lo que pueden terminar entre los residuos destinados a eliminación. En los popotes de papel, los recubrimientos y adhesivos también pueden complicar su procesamiento.
La posibilidad real de reciclarlos depende, además, de la infraestructura disponible, los sistemas de recolección y las condiciones en que llegan los residuos a las instalaciones.
Como alternativa para reducir el consumo de productos desechables, los investigadores recomendaron que los establecimientos ofrezcan popotes solo cuando los clientes los soliciten, en lugar de entregarlos automáticamente.
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El debate sobre los popotes desechables en Corea del Sur
Corea del Sur introdujo restricciones para los popotes de plástico en cafés y restaurantes en noviembre de 2022. Un año después, el gobierno extendió indefinidamente el periodo de gracia para su aplicación, en medio de quejas y cuestionamientos sobre la eficacia de la medida.
Los resultados reabren la discusión sobre cómo evaluar las alternativas a los plásticos de un solo uso. El material es un factor relevante, pero también lo son la energía utilizada en la fabricación, las emisiones, la frecuencia de uso y el destino de los productos al final de su vida útil.
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