El transporte marítimo de residuos ha generado un intenso debate en años recientes debido al papel que juegan las grandes corporaciones de transporte marítimo en la facilitación del flujo masivo de basura desde los países desarrollados hacia naciones en desarrollo.

Adicional a esta problemática, se suma la crisis provocada por los vertidos ilegales en alta mar, los vacíos legales internacionales y decisiones corporativas polémicas. Ante este escenario, en 2022, la naviera francesa CMA CGM, anunció que dejaría de transportar residuos plásticos en sus buques. Cuatro años después, Emirates Shipping Line (ESL) se convertirá en la segunda naviera en dejar de aceptar este tipo de residuos.

La restricción comprende los residuos plásticos identificados con el código arancelario HS 3915. ESL, con sede en Dubái, presentó la medida como parte de su compromiso con la protección de los ecosistemas marinos, la biodiversidad y las prácticas de transporte responsables.

¿Qué implica la decisión de ESL?

El transporte marítimo hace posible el comercio internacional de residuos destinados, entre otros fines, al reciclaje. Sin embargo, organizaciones ambientales han cuestionado los envíos hacia países donde no siempre puede garantizarse una gestión adecuada. Basel Action Network (BAN) sostiene que parte de los residuos exportados con fines de reciclaje termina quemada, desechada o procesada en condiciones inseguras. Esa preocupación se refiere al destino de los cargamentos; no implica que su transporte equivalga a un vertido en alta mar.


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BAN, que ha pedido a las compañías navieras dejar de transportar residuos plásticos, celebró el anuncio. Christopher Hudak, asesor principal de políticas de la organización, lo calificó como un nuevo avance y exhortó a otros miembros del World Shipping Council a seguir el ejemplo de ESL y CMA CGM.

“Creemos que la decisión de prohibir el transporte de residuos plásticos es un paso adelante acertado y refleja nuestro compromiso con prácticas de transporte marítimo responsables y conformes a la normativa. Agradecemos la labor de promoción y colaboración de organizaciones como la Red de Acción de Basilea (Basilea Action Network) para impulsar un progreso significativo en todo el sector”, declaró Michael Davies, director de operaciones y director general regional para Oriente Medio de ESL.

La decisión también plantea una cuestión para la industria del reciclaje: cómo asegurar que los movimientos internacionales de residuos respondan a una capacidad real de tratamiento y cumplan las reglas aplicables en origen y destino. El Convenio de Basilea ya establece controles diferenciados para distintas categorías de residuos plásticos que cruzan fronteras; la prohibición de ESL es una política de la empresa, adicional a ese marco regulatorio.

“La decisión de ESL marca otro hito importante en la lucha para acabar con la exportación de residuos plásticos nocivos a los países en desarrollo”, afirmó Christopher Hudak, asesor principal de políticas de BAN. “ESL y CMA CGM demuestran que las compañías navieras pueden liderar esta iniciativa y seguir prosperando, y BAN insta a todos los demás miembros del Consejo Mundial de Transporte Marítimo a seguir su ejemplo”.


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