A comienzos de 2026 se entreabrieron algunas ventanas que permiten distinguir lo que se prepara en México y en el mundo, y cómo esas tendencias que se asoman podrían impactar al sector de los plásticos y afectar a sus integrantes.
Muchos en la comunidad del plástico muestran atención a los avances de la tecnología, y cada año dan una mirada a los avances de la Consumer Electronics Show (CES) de las Vegas, o se enteran hacia dónde dirigen las luces los líderes, empresarios y expertos del planeta que debaten en la reunión anual del World Economic Forum de Davos, en Suiza… Eso sin dejar de prestar atención a lo que ya se dice en México sobre la revisión del T-MEC, a unos meses de verificarse.
Desde Davos, por un lado, se enviaron señales claras de que el sector del plástico enfrentará una presión regulatoria más fuerte, y desde Las Vegas, por otro, nos informaron que con la IA se aproxima una brusca aceleración tecnológica que ya se resiente en los empleos.
De hecho, para México y América Latina, esto significa que las empresas deberán adaptarse a la vez a nuevas exigencias globales de circularidad y a innovaciones que transformarán empaques, reciclaje y modelos de negocio.
En Davos 2026 las acaloradas discusiones estuvieron marcadas por tres ejes que afectan directamente al plástico:
- la urgencia ambiental,
- la transición hacia modelos circulares
- y el avance hacia un tratado global de plásticos.
Ahí se planteó la necesidad de un acuerdo internacional que regule cómo se produce, usa y gestiona el plástico, y no nada más cómo se recicla.
Lo que implica una mayor presión para reducir plásticos de un solo uso. Exigencias de transparencia y trazabilidad en cadenas de suministro e Incentivos y obligaciones para EPR (Responsabilidad Extendida del Productor), promovidos por la ONU y la Fundación Ellen MacArthur.
Se habló ahí de la circularidad como estrategia económica, no ambiental, y Davos dejó en claro que la economía circular ya no es un “nice to have”, sino un imperativo estratégico: Se subrayó que 55% de las grandes empresas ya tienen compromisos de circularidad. Inclusive, se promovió rediseñar productos, materiales y modelos de negocio para reducir residuos desde el origen, y se enfatizó en que “ya no podemos reciclar nuestro camino fuera de la crisis del plástico”.
En Las Vegas, Nevada, el CES, la feria tecnológica más influyente del mundo, invitó a integrar la inteligencia artificial (IA) y la robótica avanzada en electrodomésticos, automóviles, pantallas transparentes y dispositivos portátiles. Además, puso el acento en la Innovación en empaques, reciclaje y materiales, e insistió en el empaque sostenible, con innovaciones que transforman la relación entre tecnología y plástico. “Lo que hoy es innovación (empaques sin plástico) será requisito en pocos años”, se insistió.
Algunos Gigantes, como Dell, Lenovo y HP presentaron empaques 100% libres de plástico, usando bagazo, fibras vegetales y pulpa moldeada:
- Dell eliminó 1,200 toneladas de plástico al año en empaques.
- Lenovo migró a empaques sin plásticos y materiales reciclados en laptops.
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Sin embargo, en la CES se presentó una innovación en reciclaje, los “compactadores de plásticos flexibles”. La firma Clear Drop exhibió el primer compactador doméstico de plásticos flexibles, resolviendo con ello uno de los mayores problemas del reciclaje, ya que los plásticos flexibles representan casi la mitad de los residuos plásticos del hogar, y el 95% no se recicla por fallas del sistema. Dicho dispositivo convierte filmes y bolsas en bloques reciclables garantizados. Lo que crea una nueva categoría: el pre-reciclaje doméstico, que transformará la logística de recuperación.

Otras tendencias tecnológicas que impactarán al plástico fueron: La IA, para la clasificación avanzada de residuos. Los materiales alternativos basados en fibras vegetales y el Diseño Modular y Reparable que reduce la demanda de plásticos vírgenes.
La revisión del T-MEC no deja dormir
Aquí en México, luego de lo de Venezuela y Estados Unidos, que cambió de tajo el panorama y el mapa de la política regional con la captura de Nicolás Maduro, se considera y se insiste en el tema de la revisión del T-MEC (ver https://ambienteplastico.com/el-t-mec-bajo-revision-que-implica-para-la-industria-del-plastico/), asunto que ya no hay que ver como un mero trámite, sino como algo que puede redefinir el futuro del sector plástico en la región de Norteamérica.
Al respecto, los analistas coinciden en que el sector enfrenta riesgos arancelarios, incertidumbre, presiones políticas desde Estados Unidos y una reconfiguración de las cadenas de suministro, pero también vislumbran oportunidades asociadas al nearshoring y a la transición hacia la economía circular. De hecho, no dudan que la revisión del T-MEC será un punto de inflexión:
- El tratado ha sido esencial para la integración de cadenas de valor en plásticos entre México, Estados Unidos y Canadá.
- La revisión anticipada —impulsada por presiones políticas y comerciales desde Washington— generará incertidumbre en sectores altamente integrados, como el plástico.
- La Secretaría de Economía ha realizado 30 mesas sectoriales y 32 estatales para construir una postura nacional, lo que indica la magnitud del proceso y su impacto transversal. Se asume que la industria mexicana del plástico llegará con fortalezas: resiliencia, innovación y una creciente orientación hacia la sostenibilidad.
Sin embargo, se teme que Estados Unidos quiera imponer nuevos aranceles de hasta 25% a productos mexicanos, lo que afectaría directamente a envases, autopartes plásticas y componentes para electrodomésticos.
- Aunque no se han concretado, la sola amenaza ya ha provocado caídas de hasta 20% en órdenes de compra en el primer semestre de 2025.
Otro temor es que se reconfiguren las cadenas de suministro:
- La Industria del Plástico depende fuertemente del comercio transfronterizo: 250 millones de dólares anuales solo en intercambio sectorial.
- Las medidas arancelarias en Estados Unidos han generado “desbalance y pausas en inversiones”, según ANIPAC.
Por otro lado, la economía circular se volverá un eje de negociación:
- La transición hacia modelos circulares será una prioridad para los gobiernos y para la industria.
- ANIPAC, por su lado, destaca que el sector ha avanzado en reciclaje, innovación y sostenibilidad, lo que podría convertirse en un argumento estratégico en la revisión.
Y todo ello impacta en los segmentos del sector.
Para los transformadores del plástico (fabricantes de envases, piezas automotrices, componentes electrónicos, bienes de consumo y demás), los riesgos, como aranceles potenciales que encarecerían las exportaciones hacia Estados Unidos, son motivos que espantan el sueño. Y hay otros riesgos: Como una mayor volatilidad en la demanda, especialmente en automotriz y electrodomésticos; además, si se endurecen las reglas de origen o las inspecciones, habrá mayores costos logísticos.
Para los productores de materias primas (resinas, aditivos, compuestos, entre otros) las pesadillas son distintas. Para ellos los riesgos que no los dejan dormir son las posibles restricciones o ajustes en reglas de origen para petroquímicos. Otra inquietud es la dependencia de insumos importados que podrían encarecerse si se modifican las disposiciones del tratado.
Además no hay claridad con las inversiones: en 2024 el sector captó 700 millones de dólares, pero hay quien anticipa cautela para 2026.
Finalmente, para el segmento de los proveedores de maquinaria, moldes y periféricos, los riesgos que anticipan hablan de una reducción temporal en inversiones de transformación debido a la incertidumbre.
También temen que figuren, si se renegocian capítulos específicos, de posibles aranceles a maquinaria importada desde Estados Unidos o Canadá, aunque también ven oportunidades en el nearshoring, que podría impulsar la instalación de nuevas plantas, lo que incrementaría la demanda de maquinaria. Y por supuesto, la transición hacia la economía circular requiere nueva tecnología: reciclaje, eficiencia energética y automatización.
Los analistas suponen que 2026 será un año de reactivación si la revisión del T-MEC ofrece certidumbre y anticipan que la demanda de maquinaria para reciclaje y eficiencia energética crecerá independientemente del resultado del tratado.
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