En una pequeña comunidad del Estado de México, lejos de los grandes museos y de los circuitos tradicionales del arte contemporáneo, el plástico desechado encuentra una segunda vida. No como residuo, sino como materia prima para crear arte, empleo y tejido social. Ese es el eje de Xoloplastics, un proyecto sin fines de lucro que fusiona reciclaje, formación laboral juvenil y expresión artística con impacto social y ambiental medible.
Xoloplastics nació como una iniciativa para fortalecer la sostenibilidad financiera de Imaginalco (Laboratorio de Imaginación y Acción Social A.C.), organización comunitaria fundada en 2012 en Malinalco y dedicada al desarrollo integral de niñas, niños y jóvenes en contextos de escasas oportunidades socioeconómicas. Con el tiempo, el proyecto evolucionó hasta convertirse en un modelo que articula economía circular, inclusión social y cultura.
Su propósito va más allá de la creación de piezas únicas. Busca generar un cambio más profundo en la relación entre la comunidad y el medio ambiente, demostrando que el reciclaje puede ser también una herramienta de formación, dignidad laboral y creación colectiva.
Del residuo al arte
El proceso comienza en lo local. Plásticos en desuso —principalmente Polietilenos y Polipropilenos— son recolectados dentro de la comunidad, evitando que terminen en ríos, montañas o cuerpos de agua. Después, el material es limpiado, triturado y transformado en pequeños módulos geométricos que se convierten, pieza a pieza, en obras de arte.
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En cada etapa participan jóvenes que reciben capacitación técnica, acompañamiento y experiencia laboral. El reciclaje deja de ser una actividad marginal para convertirse en un oficio creativo y una fuente de ingresos dignos.

Este modelo no sólo combate la contaminación plástica, sino que contribuye a la continuidad de los programas educativos y sociales de Imaginalco (Laboratorio de Imaginación y Acción Social A.C.), cerrando un círculo donde el impacto ambiental y el impacto social se refuerzan mutuamente.
Alianzas para una economía circular
Xoloplastics opera a través de alianzas con artistas, empresas, arquitectos, diseñadores e instituciones comprometidas con la sostenibilidad. El proyecto desarrolla desde colecciones de arte y murales urbanos hasta murales corporativos, regalos institucionales, talleres de reciclaje y voluntariados empresariales.
Estas colaboraciones permiten que el arte funcione como un puente entre sectores que rara vez convergen: comunidad, iniciativa privada y cultura. La lógica no es filantrópica, sino de corresponsabilidad, donde cada actor aporta a una economía circular con beneficios tangibles.
Impacto medible en la comunidad
A lo largo de su operación, Xoloplastics ha logrado resultados que trascienden el discurso ambiental:
- 6 toneladas de Polietilenos y Polipropilenos recicladas
- 480 días de recolección comunitaria
- 15 jornadas de limpieza en ríos y montañas
- 17 jóvenes capacitados a través de 7 talleres formativos
- 25 empresas aliadas y 40 aliados comunitarios
- 45 artistas colaboradores
- 3 murales urbanos y 6 murales corporativos
- 250 obras de arte vendidas
- 10 ferias, bazares y festivales de impacto socioambiental
Cada cifra representa no sólo material recuperado, sino tiempo, aprendizaje y participación comunitaria.

Del territorio al espacio público
El alcance del proyecto ha logrado trascender su comunidad de origen. Xoloplastics fue el encargado de elaborar los reconocimientos de material reciclado entregados a los expositores del Foro AP 2025, organizado por Grupo Ambiente Plástico, un gesto simbólico que colocó al reciclaje creativo en el centro de un evento especializado del sector plástico.
Para Xoloplastics, estos espacios no son escaparates, sino oportunidades para ampliar la conversación sobre sostenibilidad, inclusión y responsabilidad compartida.
En un entorno global donde la crisis ambiental y la desigualdad social suelen abordarse por separado, el proyecto propone una lectura distinta: el residuo como recurso, el arte como herramienta y la juventud como agente de cambio.
Desde Ambiente Plástico, celebramos la colaboración con iniciativas que demuestran que la sostenibilidad no es un concepto abstracto, sino un proceso colectivo que se construye, pieza por pieza, desde lo local.
