Separación de residuos en CDMX: ¿Corre el riesgo de fracasar?

La entrada en vigor de una nueva etapa en la separación y recolección de residuos en la Ciudad de México plantea un desafío que va más allá de la infraestructura y la normativa. Para que el modelo funcione, será indispensable una campaña informativa sólida, clara y dirigida a personas de todas las edades y contextos socioeconómicos, advierte Arturo Aguilar Díaz, responsable de Asuntos Ambientales de la Dirección de Servicios Generales de la Universidad Iberoamericana.

“La ley y la clasificación de residuos están disponibles para consulta, pero su nivel de detalle puede resultar confuso para la ciudadanía”, señala Arturo Aguilar Díaz. Sin una estrategia de difusión adecuada, explica, incluso las personas con buena disposición para cumplir con la norma podrían cometer errores involuntarios.

El reto de comunicar una norma compleja

La nueva regulación en materia de residuos establece una clasificación más detallada de los desechos domésticos, con el objetivo de mejorar el reciclaje, reducir la contaminación y optimizar los procesos de disposición final. Sin embargo, para el especialista, la extensión y complejidad de la norma representan uno de los principales obstáculos para su correcta implementación.

“La norma es muy extensa y maneja un nivel de detalle considerable en cuanto a tipos de residuos”, afirma. “Es mucha información, sí, pero así como en otros momentos se despliegan campañas masivas de comunicación, esta es una oportunidad para difundir datos que impactan directamente en la calidad de vida de la ciudad”.

Desde su experiencia en la Universidad Iberoamericana, donde la separación adecuada de residuos se realiza desde hace casi una década, Arturo Aguilar Díaz subraya que el acceso a información clara y constante es un factor determinante para lograr cambios de comportamiento sostenidos.

Separación de residuos en CDMX: ¿Corre el riesgo de fracasar?
La falta de difusión efectiva de la norma podría trasladar la responsabilidad del fracaso del modelo a la ciudadanía, sin resolver los vacíos estructurales del sistema de recolección

Educación ambiental antes que sanciones

En su fase actual, la estrategia del Gobierno de la Ciudad de México no contempla multas económicas para quienes no separen correctamente sus residuos. No obstante, se ha informado que el personal de limpia tiene la instrucción de no recolectar desechos que estén mal clasificados.

Para Arturo Aguilar Díaz, este escenario convierte al momento actual en una etapa clave de aprendizaje colectivo. “Es un buen punto de partida para instruir a la población”, dice. A su juicio, más allá de sanciones, el modelo debería considerar incentivos y reconocimientos para quienes adopten desde ahora las buenas prácticas de separación.

“Si no hay información suficiente, por más buena intención que tenga la ciudadanía, es probable que se falle”, advierte.

En este sentido, el reto para las autoridades no será únicamente hacer cumplir la norma, sino lograr que la ciudadanía la comprenda y la asuma como parte de su vida cotidiana. Convertir la separación de residuos en un hábito compartido exigirá información clara, constancia y una visión pedagógica que priorice el aprendizaje colectivo por encima de la coerción.

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