El bloqueo del estrecho de Ormuz, en el contexto de la guerra en Irán, amenaza con generar un efecto dominó que va mucho más allá del mercado energético. Las disrupciones ya comienzan a impactar la cadena global de suministro de petroquímicos, la producción agrícola, el envasado de productos cotidianos e incluso el desarrollo de aplicaciones de inteligencia artificial (IA).
De acuerdo con un análisis publicado por El País, cada día que se prolonga el conflicto intensifica las restricciones al comercio internacional de petróleo y gas natural, afectando no solo el precio del crudo, sino toda la red de productos derivados. En otras palabras, la crisis energética se traduce en una crisis industrial multisectorial.
Un punto crítico para el comercio global
Antes del estallido del conflicto, alrededor de cinco millones de barriles diarios de productos petrolíferos transitaban por el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo. Sin embargo, a tan solo 20 días de iniciadas las hostilidades, el flujo de mercancías clave —como fertilizantes, helio, combustibles, aluminio y destilados como la nafta— se ha visto severamente restringido.
Según Steve Gordon, director global de investigación de Clarksons, el tráfico marítimo en la zona ha caído hasta en un 95%. De los 125 buques diarios que cruzaban la región, hoy apenas circulan cinco en promedio.
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Esta parálisis tiene implicaciones globales: afecta aproximadamente el 19% de los productos petrolíferos refinados consumidos en el mundo, el 13% de los productos químicos —incluidos fertilizantes— y cerca del 2% del comercio de cereales, de acuerdo con datos de la Conferencia de las Naciones Unidas para el comercio y el desarrollo (UNCTAD).

Impacto directo en la Industria del Plástico
Para la Industria del Plástico, el impacto es inmediato y profundo. El incremento del 41% en el precio del crudo Brent ya está presionando al alza los costos de materias primas, transporte y energía.
Cabe destacar que el encarecimiento del combustible se refleja en toda la cadena logística: la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA) estima aumentos de entre 8% y 9% en los precios de los boletos, mientras que el fuelóleo marino prácticamente se ha duplicado en Singapur, el principal hub mundial de abastecimiento, pasando de 521.5 a 1,119.5 dólares por tonelada.
“La demanda de combustible marino es estructuralmente inelástica: los barcos no pueden detenerse en medio del océano”, advierten analistas del sector, lo que agrava la presión sobre los costos logísticos globales.
Nafta, etileno y la producción de plásticos
Uno de los mayores focos de preocupación es la interrupción en la producción de nafta, un insumo clave para la industria petroquímica. Tras ataques a instalaciones energéticas en Qatar, la empresa estatal QatarEnergy suspendió la producción de gas natural licuado (GNL) y sus derivados, incluida la nafta.
Este compuesto es esencial para la producción de etileno, base de materiales como:
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Polietileno (PE)
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Polipropileno (PP)
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Policloruro de vinilo (PVC)
Estos plásticos son fundamentales en aplicaciones que van desde envases y empaques hasta construcción, automotriz y electrodomésticos.
Expertos advierten que los mercados aún no dimensionan el impacto en cascada de una escasez prolongada de nafta, lo que podría desencadenar disrupciones en múltiples industrias manufactureras.

Efectos colaterales: helio, aluminio e inteligencia artificial
Las consecuencias del conflicto también alcanzan otros sectores estratégicos. Analistas estiman que, si la interrupción se extiende entre 60 y 90 días, el precio del helio podría aumentar hasta un 50%, debido a su limitada capacidad de almacenamiento.
Asimismo, el aluminio —clave en sectores como automotriz y construcción— podría alcanzar los 4,000 dólares por tonelada, impulsado por la alta concentración de producción en países del Golfo Pérsico.
Incluso la infraestructura tecnológica podría verse afectada. De acuerdo con Morgan Stanley, una disrupción prolongada no detendría la producción de chips, pero sí elevaría los costos energéticos y de materiales necesarios para el desarrollo de centros de datos e infraestructura de IA.
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