En la década de 1960, la NASA solicitó a especialistas el desarrollo de un material capaz de absorber de manera más eficiente los impactos y distribuir uniformemente el peso corporal, con el objetivo de proteger a los astronautas de las fuerzas G.
Charles Yost, un ingeniero aeronáutico, colaborando con un contratista de la NASA, a través de Stencel Aero Engineering Corp., creó una espuma de Poliuretano flexible que se adaptaba anatómicamente al cuerpo y recuperaba su forma de manera progresiva.
Se trata de la espuma viscoelástica que más tarde se perfeccionó para aplicaciones médicas y, gracias a la innovación constante, este material se incorporó en colchones y almohadas, transformando la industria del descanso.
La mayor aportación de Charles Yost fue el desarrollo de la espuma viscoelástica conocida como «memory foam«. Este material fue concebido originalmente para absorber impactos y distribuir el peso de los astronautas, incrementando su seguridad durante las misiones espaciales.
Precisamente, Yost fue el encargado de diseñar y desarrollar tecnología para garantizar que el módulo de mando del Apolo y sus astronautas pudieran ser recuperados de forma segura tras el aterrizaje o amarizaje.
Además, fue designado para ayudar al Centro de Investigación Ames de la NASA a desarrollar asientos para aeronaves que pudieran absorber el impacto de los accidentes y aumentar las posibilidades de supervivencia de los pilotos.
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Lo que desarrolló Yost fue un tipo especial de espuma plástica que tenía la milagrosa capacidad de deformarse y absorber una tremenda presión, para luego volver a su forma original.
De acuerdo con otro ingeniero de la NASA, considerado cofundador del material, Chiharu Kubokawa, quien realizó experimentos tempranos con él en el Centro de Investigación Ames: “Lo que se intentaba desarrollar eran asientos para vehículos aeroespaciales para sobrevivir mejor a cualquier accidente o impacto».

Y añadió que…, para ello “probamos varios asientos y descubrimos que la espuma podía tolerar fuerzas de hasta 36 G. El asiento podía sobrevivir más que el avión en caso de accidente».
Una vez descubierta esta cualidad, el equipo supo que habían encontrado algo que podría revolucionar los asientos de aviones cazas y cápsulas espaciales, ayudando a absorber las poderosas fuerzas de reentrada y aceleración rápida que tiene lugar en viajes aeroespaciales.
El material, sin embargo, tardó un tiempo en poder reconocer aplicaciones en el ámbito civil.
Un colchón que abraza

La fórmula inicial se producía mezclando ciertos materiales plásticos en forma líquida con sustancias que al combinarse con catalizadores se convertían en espuma, haciendo que el material se expandiera y se volviera espumoso. La espuma expandida resultante podía extruirse en una configuración rectangular, similar a una almohadilla, secándose rápidamente, pero manteniendo sus características blandas y flexibles.
La fórmula de Yost fue esbozada para crear burbujas muy pequeñas que estaban en contacto directo entre sí. Al resultado se le denominó espuma de «célula abierta», y si se comprimía, podía hacer que el aire se moviera muy lentamente entre las celdas, lo que creaba un efecto inusual.
Los investigadores descubrieron que la «espuma de remontada lenta», como también se llamó, no sólo hacía que los pilotos se sintieran más seguros, sino que hacía más cómodo sentarse durante horas en vuelos largos porque permitía una distribución más uniforme del peso corporal.
La idea era distribuir la presión lateralmente, como cuando se extiende una masa de pizza sobre una bandeja. Más tarde la tecnología también fue empleada en los asientos de aviones de pasajeros, sobre todo en vuelos largos, que suelen ser muy fatigosos.
A la industria del descanso
Actualmente, la espuma viscoelástica es un material excepcional presente en una gran variedad de productos: colchones, calzado, muebles, asientos de autos e incluso revestimientos de pisos. Todos reconocemos la espuma viscoelástica como ese material único y suave que se puede aplastar con las manos, pero que poco a poco recupera su tamaño y forma originales. Quienes cuentan con un colchón viscoelástico saben lo eficaz que es para aliviar la presión y brindar una sensación envolvente y grata.

Al comprar un colchón en línea, es probable que, a menos de que se trate de uno completamente natural como el de látex, incluya en todo caso una o dos capas de espuma viscoelástica en su estructura. Esto se debe a que se ha convertido en un componente indispensable, ideal para reducir la presión y distribuir el peso corporal hacia los laterales del colchón.
El potencial de un material acogedor
En 1967, Yost dejó Stencel Aero Engineering Corp. y fundó su propia empresa: Dynamic Systems, Inc., sin dejar de trabajar en el diseño del material. Desde entonces, la espuma viscoelástica ha sido oportuna en decenas de aplicaciones. En las décadas de 1970 y 1980, el equipo Dallas Cowboys la utilizó para forrar los cascos y reducir el trauma del impacto en el campo.
En 1974, Yost vendió la fórmula a Beckton-Dickinson, que quería usarla como revestimiento en cascos de fútbol americano. Unos años más tarde, la fórmula se modificó para crear un material conocido como Dynofoam. Posteriormente, se modificó nuevamente para crear los materiales que Dynamic Systems, Inc. comercializa en la actualidad.
A principios de la década de 1980, la NASA publicó la fórmula de la espuma de Poliuretano y muchas empresas intentaron comercializar el producto. Sin embargo, el material resultó resistente a estos intentos. Una empresa sueca, Fagerdala World Foams, tardó una década en perfeccionar el material antes de presentar el colchón sueco Tempur-Pedic en 1991.
En 1973, la NASA reconoció la contribución de Yost con un Premio a la Utilización de la Tecnología. En 1977 y 1999, recibió Certificados de Reconocimiento de la NASA. Finalmente, Yost y Dynamic Systems, Inc. fueron incluidos en el Salón de la Fama de la Tecnología Espacial de EE. UU. por su exitosa comercialización de la espuma viscoelástica en 1998.
Los fabricantes de calzado han utilizado espuma viscoelástica para crear plantillas especiales de alta comodidad. En entornos hospitalarios, las almohadillas y asientos para sillas de ruedas hechos de espuma viscoelástica apoyan a los pacientes con llagas dolorosas y peligrosas en el cuerpo, y reducen los efectos de las úlceras y los puntos de presión que las generan.
Incluso hoy en día, las empresas siguen encontrando nuevos usos para la espuma viscoelástica. Una empresa de Colorado la utiliza para construir balsas inflables para las atracciones en aguas bravas de parques temáticos. En Kentucky, otra empresa convierte la espuma viscoelástica en sillas de montar a caballo y la utiliza además para fabricar férulas protésicas para animales heridos.
Dynamic Systems desarrolló otras aplicaciones como cojines para sillas de ruedas, almohadillas de rayos X, asientos para vehículos todoterreno, botas de esquí e incluso equipamiento deportivo, como forros y protectores de pecho y espinilleras de béisbol.
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