El proyecto europeo BioSupPack ha demostrado que los residuos de la producción de cerveza pueden transformarse en bioplásticos de alto desempeño, abriendo nuevas rutas para el desarrollo de envases sostenibles y circulares.
Tras cinco años de investigación, el consorcio logró desarrollar y validar materiales innovadores basados en polihidroxialcanoatos (PHA y PHB), posicionándolos como alternativas viables a los plásticos de origen fósil. Estos avances se alinean directamente con los objetivos del Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR), que impulsa la reciclabilidad total de los envases hacia 2030.
El cierre del proyecto se celebró con un evento online que reunió a 18 organizaciones de toda la cadena de valor de los bioplásticos. BioSupPack fue financiado con 7,6 millones de euros por la iniciativa Circular Bio-based Europe Joint Undertaking (CBE JU), dentro del programa Horizonte 2020 de la Unión Europea.
De residuo cervecero a biopolímero: el corazón del proyecto
Bajo la coordinación de AIMPLAS, Instituto Tecnológico del Plástico, los socios del proyecto lograron convertir el bagazo de cerveza —un subproducto abundante y de bajo valor— en biopolímeros funcionales.
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Rosa González Leyba, coordinadora del proyecto, destacó que esta iniciativa demuestra la viabilidad de una economía circular real:
“Es posible transformar residuos industriales en materiales de alto valor y posteriormente reincorporarlos al ciclo productivo mediante reciclado enzimático”.
Además, el consorcio logró escalar procesos de biorrefinería y desarrollar prototipos de envases rígidos con propiedades cercanas a las soluciones comerciales actuales.

Seis innovaciones clave que marcan el futuro del envase
El proyecto alcanzó avances relevantes en entornos industriales reales (TRL 6–7), abordando retos críticos del sector:
1. Producción de PHB a partir de bagazo de cerveza
Se desarrolló un bioproceso escalable que combina pretratamiento por plasma y fermentación microbiana para obtener PHB de alta pureza, generando sinergias entre cervecerías y productores de bioplásticos.
2. Recubrimientos biobasados y biodegradables
Se crearon formulaciones de PHA con un 99% de origen biológico, capaces de sustituir recubrimientos tradicionales como PE o PVC en cartón y textiles.
3. Envases compostables basados en fibras
El consorcio desarrolló soluciones con propiedades barrera comparables a plásticos convencionales, aplicables en productos como vasos para helado y bandejas.
4. PHB para envases rígidos
Se formularon materiales optimizados para procesos como extrusión-soplado y moldeo por inyección, adecuados para botellas y aplicaciones retail.
5. Aplicaciones reales en distintos sectores
Se fabricaron botellas para alimentos y cuidado personal, así como exhibidores para retail, validando el desempeño en condiciones comerciales.
6. Reciclado enzimático y clasificación avanzada
Se diseñó un sistema de clasificación para nuevas corrientes de residuos biobasados, facilitando su reciclaje mediante enzimas selectivas.
Alineación con el Reglamento Europeo de Envases (PPWR)
Las innovaciones de BioSupPack responden directamente a las exigencias del nuevo Reglamento Europeo de Envases y Residuos de Envases (PPWR), que establece que todos los envases deberán ser reciclables para 2030.
El proyecto demuestra que:
- Es posible producir bioplásticos de alto rendimiento a escala industrial.
- Pueden integrarse en infraestructuras industriales existentes.
- Se reducen barreras técnicas y económicas para su adopción.
Además, contribuye a objetivos estratégicos del Pacto Verde Europeo, la Estrategia de Bioeconomía de la UE y el Clean Industrial Deal, fortaleciendo la autonomía europea en recursos y la resiliencia industrial.
¿Qué implica esto para la industria del plástico?
BioSupPack no solo valida una tecnología; marca una señal estratégica para la industria:
- Integra residuos agroindustriales en nuevas cadenas de valor.
- Ofrece materiales compatibles con procesos industriales convencionales.
- Combina biodegradabilidad, reciclabilidad mecánica y reciclaje enzimático.
- Abre oportunidades para transformadores, fabricantes de envases y marcas.
Para la industria del plástico en América Latina, este modelo representa una referencia clara de cómo la bioeconomía puede escalar desde la investigación hasta la validación industrial.
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