La implementación de aranceles recíprocos por parte de Estados Unidos a las importaciones de plástico provenientes de El Salvador y Guatemala está teniendo un efecto negativo en las cadenas de suministro, la competitividad manufacturera y las relaciones comerciales regionales, confirmó un nuevo reporte de la Asociación de la Industria del Plástico (PLASTICS).
El economista jefe de la asociación, Perc Pineda publicó esta semana un nuevo análisis económico en el que detalla que la imposición de aranceles recíprocos sobre El Salvador y Guatemala se llevó a cabo a pesar de que ambos países forman parte del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (CAFTA-DR).
La medida arancelaria impuesta por el gobierno estadounidense entró en vigor el año pasado, pero excluyó a otros socios del CAFTA-DR, lo que, explica Pineda, refleja un enfoque pragmático para equilibrar la apertura comercial con la confiabilidad de la cadena de suministro.
Comercio de plásticos bajo el CAFTA-DR: un superávit sostenido
El comercio de plásticos entre Estados Unidos y los países del CAFTA-DR ha mostrado un desempeño sólido desde la entrada en vigor del acuerdo en 2004. De acuerdo con el análisis, las exportaciones estadounidenses de plásticos crecieron a una tasa anual compuesta (TCAC) del 5,3% durante este periodo.
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Tan solo en 2024, las exportaciones de plásticos de Estados Unidos hacia los países del CAFTA-DR alcanzaron los 2.540 millones de dólares, mientras que las importaciones se situaron en 580,5 millones de dólares, lo que resultó en un superávit comercial de 1.960 millones de dólares.
Desde 2014, este superávit se ha expandido a una TCAC del 5,2%, lo que confirma la relevancia estratégica de la región para la industria estadounidense del plástico.
El peso de El Salvador y Guatemala en el comercio regional
En conjunto, El Salvador y Guatemala representaron el 22,6% de las exportaciones de plásticos de Estados Unidos al CAFTA-DR en 2024, con envíos valorados en 574,6 millones de dólares.
Las importaciones desde ambos países fueron significativamente menores: 26,2 millones de dólares desde El Salvador y 37 millones desde Guatemala, lo que generó un superávit comercial combinado de 511,5 millones de dólares a favor de Estados Unidos.
Nuevos acuerdos comerciales: alivio parcial a los aranceles
Cabe destacar, sin embargo, que como respuesta a los aranceles recíprocos, Estados Unidos firmó nuevos acuerdos comerciales bilaterales con El Salvador y Guatemala el mes pasado. Estos acuerdos restablecieron la exención arancelaria para 38 materiales, resinas y productos plásticos específicos, devolviéndolos a la tasa cero prevista originalmente en el CAFTA-DR.
No obstante, todos los demás productos plásticos permanecen sujetos a un arancel recíproco del 10%, con una condición clave: los acuerdos especifican de forma explícita qué plásticos califican para la tasa cero, lo que añade complejidad operativa para fabricantes y exportadores.
Las importaciones de plásticos destinados a aplicaciones farmacéuticas y aeronáuticas continúan libres de aranceles, en línea con las políticas de nearshoring y seguridad nacional impulsadas por Washington.
Vulnerabilidades estratégicas en la cadena de suministro
Más allá del superávit comercial, Pineda advierte sobre riesgos estructurales en la cadena de suministro estadounidense de plásticos. En 2024, las exportaciones de materiales, resinas y productos plásticos cubiertos por los acuerdos comerciales totalizaron 19.200 millones de dólares, frente a 17.800 millones en importaciones, con un superávit de 1.400 millones de dólares.
Sin embargo, el 27% de estas importaciones provino de China, una proporción superior a la participación combinada de México y Canadá, que en conjunto representaron el 24%.
Para sectores críticos como el farmacéutico y el aeronáutico, reorientar las cadenas de suministro hacia Estados Unidos o socios confiables de la región se perfila como una decisión tanto económica como estratégica.
Conclusión: ajuste estratégico, no ruptura comercial
De acuerdo con PLASTICS, los aranceles recíprocos aplicados a El Salvador y Guatemala no representan una ruptura con la política comercial estadounidense, sino una evolución del marco regulatorio frente a un entorno económico e industrial cambiante.
“El enfoque general sigue siendo coherente con relaciones comerciales de cooperación de larga data, al tiempo que se adapta a nuevas prioridades en materia de competitividad, resiliencia industrial y seguridad nacional”, concluyó Pineda.
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