¿Ha experimentado retrasos en los plazos de entrega, bloqueos en las rutas de suministro, y el aumento inesperado en los costos de transporte? Ahora más que nunca, la gestión de riesgos en la cadena de suministro es más importante que nunca.
En los últimos años, la Industria del Plastico ha tenido que enfrentar olas gigantes una tras otra: el coronavirus, tormentas invernales, la guerra de Ucrania, inflación, y hasta falta de personal.
Estos acontecimientos pusieron a prueba los procesos logísticos, y muchas empresas padecieron la escasez de materias primas, lo que derivó en procesos de manufactura con capacidades limitadas, cobertura reducida en los diferentes mercados de consumo, así como precios altos por elevados costos de importación, entre otros factores que poco a poco empiezan a estabilizarse.
El mundo de los negocios
Las cadenas de suministro, hoy en día, pueden ser tan impredecibles como un tsunami. El proceso incluye transportistas, almacenes y custodia de los productos, y de acuerdo con Miebach Consulting tiene un 40% más de probabilidades de enfrentar disrupciones, respecto a tres años atrás.
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Este porcentaje alto de riesgo propició que, a nivel directivo, la gestión de distribución logística se convirtiera en una prioridad máxima para el 58% de las empresas, según hallazgos de la 2ª Edición del Estudio Global sobre Gestión de Riesgos en la Cadena de Suministros, desarrollado por dicha consultora.

PyMEs o grandes corporativos, quieren minimizar riesgos y fortalecer sus cadenas, pero para evitar que las disrupciones golpeen a un gran número de fabricantes, transformadores y dueños de marca ¡aún hay mucho por mejorar!
¿Cómo sacar el máximo provecho a un gran desafío? Los expertos en cadenas de suministro señalan que es importante contar con el apoyo de sistemas y tecnologías que prevean disrupciones logísticas adecuadamente y, bajo este contexto, informar de manera anticipada a dueños de marca, transformadores, distribuidores, emprendedores, o pequeños comerciantes, sobre los retos que se aproximan para poder cubrir, de manera coordinada, las necesidades del consumidor final.
Se puede surfear con habilidad
Por mencionar un ejemplo, la SCRM (“Gestión de Relaciones con Clientes en Redes Sociales» o «Gestión de Relaciones con Clientes en Medios Sociales») no solo es una estrategia, sino también un conjunto de herramientas que se enfocan en administrar y mejorar las interacciones y relaciones con los clientes a través de plataformas de redes sociales. Bien implementada reduce el impacto de los riesgos y, con un buen enfoque, puede asegurar la resistencia de las cadenas a largo plazo.